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La ecuatoriana Lucy Baldeón Rojas, que se encuentra haciendo su doctorado de inmunología en la Universidad de Erasmo University, en Holanda, ha sido parte de una investigación que ha identificado factores de riesgo a nivel molecular que favorecen el desarrollo de la diabetes tipo 2.

Se sabía que había una predisposición genética para desarrollar esta enfermedad crónica, la cual impide que el cuerpo responda a la insulina y por tanto el azúcar no se almacena en las células sino que se acumula en la sangre. Pero hasta ahora no se conocía más sobre esos factores genéticos.

Los científicos de la Universidad Erasmo se habían fijado en unas moléculas muy pequeñas que “vagan” en los núcleos de las células y que se consideraban basura nuclear; es decir, material en proceso de degradación.

Pero su investigación avanzó un paso más y demostró que estas moléculas llamadas “micro RNAs” participaban en la regulación de ciertos genes asociados a inflamación.

La ecuatoriana, que había iniciado estudios sobre diabetes, entra en la investigación en este punto. Intrigada por los hallazgos previos sobre los “micro RNAs”, ella y otros colegas de la Universidad Erasmo pensaron que los “micro RNAs” podrían estar relacionados con la diabetes tipo 2 porque en esta enfermedad hay una elevación de moléculas inflamatorias, responsables del extenso daño de los vasos sanguíneos.

El equipo empezó a trabajar hace dos años y la doctora ecuatoriana decidió incluir a pacientes diabéticos ecuatorianos. Entonces pidió colaboración a la Escuela de Medicina de la Universidad Central, donde se había formado y también había sido ayudante de cátedra.

Los médicos del centro de estudios ecuatoriano identificaron a pacientes diabéticos y a otros sanos y se extrajo la muestra de sangre, previa aprobación del comité de ética institucional y con el consentimiento firmado de los pacientes voluntarios.

En el laboratorio se separaron el suero sanguíneo y las células y, con la autorización del departamento respectivo del Ministerio de Salud, las muestras se enviaron congeladas al laboratorio de la Universidad Erasmo.

La investigadora ecuatoriana separó el material nuclear de las células de cada voluntario ecuatoriano y buscó los “micro RNAs” mediante técnicas moleculares llamadas de hibridización. En una segunda fase aisló los genes inflamatorios de las muestras. Luego puso en contacto estos genes con los “micro RNAs” encontrados para verificar si se unían espontáneamente y con qué afinidad.

El hallazgo fue todo un suceso: 15 “micro RNAs” se unían a los genes inflamatorios en los pacientes diabéticos, pero no en los controles saludables. Se había encontrado el vínculo buscado. Se repitió el proceso en muestras de pacientes de Alemania y los resultados fueron similares. Se había llegado a una evidencia sólida, de esas que dan a la ciencia médica su fundamento de credibilidad.

El estudio ha sido apreciado por la Asociación Europea para el Estudio de Diabetes, que cuenta con 7 000 miembros. Los resultados de la investigación han sido presentados en el Congreso de la Sociedad Europea de Diabetes que se realizó en Berlín, la primera semana de octubre.

Este trabajo brinda una mejor comprensión de la diabetes y marcará la búsqueda de fármacos moleculares que puedan interferir la acción de los “micro RNAs” para evitar las consecuencias vasculares que afectan tan significativamente la vida de los pacientes.

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