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Aunque la primera vacuna para combatir la malaria llegará al mercado en unos años, dos laboratorios líderes unieron fuerzas para evaluar una siguiente generación de la inmunización contra esa enfermedad transmitida por mosquitos, que causa unas 800 000 muertes cada año.

GlaxoSmithKline y Johnson & Johnson a través de la unidad holandesa Crucell recientemente adquirida, planean comenzar un ensayo clínico de esta vacuna de segunda generación dentro de los próximos dos meses.

"Si todo va bien, podríamos comenzar durante el verano (boreal)", dijo a Reuters Christian Loucq, director de la Iniciativa para la Vacuna contra la Malaria (MVI por su sigla en inglés) de PATH, la entidad sin fines de lucro que colaborará con ambas compañías.

La vacuna de GSK de primera generación (conocida como RTS,S o Mosquirix) está en última etapa de desarrollo y podría llegar al mercado en el 2015. Tiene una efectividad del 50 por ciento y se espera que la próxima aumente esa eficacia.

"Esta nueva colaboración, aunque está en estadio inicial, nos da la oportunidad de evaluar un enfoque con el potencial de incrementar sustancialmente la eficacia y avanzar a la meta internacionalmente acordada de una vacuna de segunda generación con un 80 por ciento de efectividad para el 2015", dijo Loucq.

La nueva vacuna es una versión enmendada de la actual inmunización de GSK, que suma un virus de la gripe común genéticamente modificado desarrollado por Crucell para habilitar al sistema inmune a obtener una respuesta inmune más fuerte. Los pacientes recibirán una dosis de la vacuna de Crucell con el virus debilitado, seguida de dos dosis de Mosquirix.

En estudios preclínicos, el nuevo enfoque generó un efecto inmunitario fortalecido al ser comparado con la administración del componente de Mosquirix solamente. La Fase I/II del ensayo clínico que se inicie este año debería producir datos dentro de 18 a 24 meses y, si es exitosa, será el puntapié inicial de un proceso de estudios de seguimiento a más largo plazo.

Ese proceso comenzaría con un ensayo en Fase II de "prueba de concepto" en adultos africanos, luego uno en niños y finalmente una serie de pruebas de Fase III. Los estudios de etapa final, que requieren miles de pacientes, probablemente se desarrollarán entre el 2020 y el 2025, para que GSK y J&J cuente con los datos necesarios para solicitar aprobación a los reguladores sanitarios.

La malaria es una enfermedad infecciosa diseminada por mosquitos que amenaza a la mitad de la población mundial. La mayoría de las víctimas son niños menores de 5 años de la zona de Africa subsahariana, convirtiéndolo en un problema crucial para los países pobres pero no en una gran oportunidad de negocios para los laboratorios.

El presidente ejecutivo de GSK, Andrew Witty, dijo que si la vacuna inicial demuestra ser efectiva, se comercializaría a un precio asequible para aquellos que más la necesitan. La compañía está planeando un margen de ganancia del 5 por ciento sobre el costo de fabricación de la vacuna.

Esa ganancia sería reinvertida en nuevas inmunizaciones contra la malaria y otras enfermedades de bajo interés para el mercado, conocidas como enfermedades rechazadas.

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