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El primer gastroscopio que fue utilizado en el Hospital de Solca en Guayaquil, allá por 1967, ahora reposa en una pared del área de Gastroenterología, sobre una placa dorada. Juan Tanca Campuzano, actual presidente de la institución, fue el primero en usarlo.

"Los pacientes de ese tiempo debían tener cualidades de tragaespadas", dice. Y no exagera. El antiguo equipo de fibra óptica (GTF-A, marca Olympus) tiene una cámara integrada para fotografiar el trayecto hasta el estómago, conectada a una sonda algo rígida, que tiene 75 centímetros de largo y unos 13 milímetros de diámetro.

En la revista Médico de 1969 aparecen algunas fotos borrosas de patologías gástricas captadas con el rústico aparato. Hasta esa fecha se habían realizado exámenes a 300 pacientes y captaron unas 2 000 fotos, como detalla la placa.

Hace dos semanas esa técnica era solo un recuerdo. El área fue remodelada y el proceso incluyó la instalación de nuevos equipos.

Uno de ellos es el Evis Exera III de Olympus, una torre para videogastroscopia y videocolonoscopia, con un sistema de iluminación que da mayor nitidez a los análisis.

También adquirieron un ecoendoscopio radial y lineal para diagnosticar tumores digestivos en fase todavía temprana.

Mientras un grupo de médicos realizaba un examen, se podía observar en alta definición el trayecto por el colon de un paciente sedado, acostado en una camilla.

Así pudieron detectar un pequeño divertículo (una bolsa anormal que sale de la pared del colon).

Jean Arteaga, técnico en la materia, explica que el equipo tiene un microchip que envía las imágenes a un procesador. Luego pasan a un monitor que tiene 26 pulgadas.

El equipo también cuenta con un mecanismo de magnificación de imágenes, para observar al detalle la mucosa gastrointestinal y tomar muestras de lesiones en caso de detectarlas. Y en el caso del colonoscopio tiene sistema virtual que, a través de una antena, permite ver la posición de la sonda en el interior del paciente.

Iván Nieto Orellana, jefe del área, sostiene que la endoscopia es un examen esencial para un diagnóstico oportuno de los tipos de cánceres del sistema digestivo (estómago, colon e hígado). El año pasado, Solca Guayaquil detectó 200 casos de cáncer estomacal y una cifra similar de cáncer de colon.

En un estudio del 2011, la Sociedad Ecuatoriana de Gastroenterología determinó que por cada 100 000 habitantes mayores de 20 años, 30 mueren a causa de cáncer gástrico en Ecuador.

Entre los factores que pueden derivar en cáncer gástrico, Nieto enumera la bacteria helicobacter pylori, causante de gastritis; los pólipos o pequeños crecimientos de la mucosa gástrica, así como el consumo de aguas contaminadas con mercurio y nitratos.

Por ello, el especialista aconseja acudir a un chequeo ante la presencia de síntomas continuos como sensación de llenura, gases, eructos frecuentes, mala tolerancia a ciertos alimentos. Y recalca que pasados los 40 o 50 años es necesaria una endoscopia para detectar enfermedades que se presentan tempranamente.

Nieto recalca que la endoscopia no es un tratamiento doloroso, pues se aplican sedantes antes del procedimiento. Además, sostiene que las técnicas han mejorado.

La sonda del gastroscopio mide 8 milímetros de diámetro, mientras que la del colonoscopio tiene por lo menos 11.


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