El espacio es pequeño y acogedor, por esa razón es conveniente reservar pues se llena rápidamente. Se puede ir al almuerzo a la hora de la cena. Foto: María Isabel Valarezo/ EL COMERCIO

El espacio es pequeño y acogedor, por esa razón es conveniente reservar pues se llena rápidamente. Se puede ir al almuerzo y a la hora de la cena. Foto: María Isabel Valarezo/ EL COMERCIO

crónicagastronómica

ZFood se juega por pescados y mariscos a 2 800 msnm

Ivonne Guzmán. Editora (O)

Con los ojos cerrados, y solo escuchando la música, bien podría ser sábado de resaca en una cebichería relajada de La Mariscal. Pero con los ojos abiertos, son las dos de la tarde de un día laborable en uno de los sitios más ‘cool’ de Quito; uno al que es mejor no atreverse a llegar sin reservación. Se llama ZFood y está consagrado a los frutos del mar, un reto del que sale airoso, pese a los 2 800 metros de altitud de su ubicación, que pudieran contradecirlo.

De entrada, el concepto del lugar es elaborado: comenzó como pescadería y restaurante. Una fórmula ‘dos en uno’ exitosa, pues los pescados frescos que se exponen en el frigorífico abren el apetito. Y la decoración en la línea ¿country-chic? (en todo caso muy acogedora y fresca) invita a quedarse y ordenar unos mejillones a la provenzal o unas almejas al vino blanco, acompañados de una limonada-hierbabuena (para los más juiciosos o los que tengan que volver a la oficina) o un vino rosé bien frío (para los devotos del dios Baco).

Pero el concepto ha ido un paso más allá y ahora también es ‘To Go’ (para llevar) y además de los pescados y mariscos frescos, ZFood ofrece platos listos para cocinar; digamos, un pargo aliñado a la manera del chef para que el cliente solo lo meta en el horno.

Almejas al vino blanco, una de las entradas para compartir favoritas de la clientela; otra es la brocheta de pulpo. Foto: María Isabel Valarezo/ EL COMERCIO

Almejas al vino blanco, una de las entradas para compartir favoritas de la clientela; otra es la brocheta de pulpo. Foto: María Isabel Valarezo/ EL COMERCIO

Ya in situ, el menú corto de los primeros meses ha mutado ­hace poco, agrandando la oferta. Aunque permanecen los clásicos, como los tacos de pescado (sin misterio y deliciosos), el pescado al champán (una delicadeza) o la pesca del día al horno, que puede ser un pargo rojo (sensacional) o un imperdible camotillo o cualquiera de los vertebrados acuáticos recién llegados de la Costa que ese día se exhiban provocativamente en el mostrador.

Ni el pan campesino -hecho en casa- que acompaña muy bien a los gustosos caldos y salsas que emanan de pescados y mariscos; ni los ‘chips’ de yuca y
camote (crujientes y calientes) han cambiado. Eso se agradece.

Entre las varias innovaciones están el Popcorn Shrimp (camarones) o la Cataplana portuguesa, un pescado cocido con mariscos varios y hierbas; que tiene el sabor y aspecto recatado y elegante de los europeos.

Según el día, al ZFood además de con entusiasmo hay que ir con paciencia.
Los diligentes meseros pueden demorarse un poco si es hora pico y, por ejemplo, ha llegado a almorzar una personalidad del nivel de Antonio Valencia (el número 7 del
Manchester United) con toda una comitiva.

Wilson Alpala prepara el cebiche de pangora con almejas, que es una de las especialidades de la casa. Foto: María Isabel Valarezo/ EL COMERCIO

Wilson Alpala prepara el cebiche de pangora con almejas, que es una de las especialidades de la casa. Foto: María Isabel Valarezo/ EL COMERCIO

Y aunque el sitio está muy de moda y la gente que lo frecuenta suele salir en las páginas sociales de las revistas, el ZFood guarda algo del espíritu cebichero en su identidad (de hecho, también ofrece cebiches, como el de pangora con almejas) y eso lo hace inclasificable y seductor.

Para tomar en cuenta

Por qué. Por el ambiente y por la posibilidad de comer pescados y mariscos exclusivamente en un lugar sofisticado. Porque está de moda.

Cuándo. Domingo a miércoles de 12:00 a 17:00, jueves a sábado de 12:00 a 16:30 y de 19:00 hasta la medianoche. Conviene reservar.

Qué y Quién. Pescados y mariscos. Los esposos Jan Niedrau y Michelle Swoboda, que además son dueños de Zazu, Zinc, Zao y Zuni.

________