Platillos de Francisco Larco en Galería Ecuador. Fotos: Julio Estrella / EL COMERCIO

Platillos de Francisco Larco en Galería Ecuador. Fotos: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Toques florales en platillos y bebidas

Ana Veintimilla. Redactora  (I)

Las flores son un detalle común para mamá, más aún en su día. Los chefs proponen añadir este toque en la gastronomía para regalar una comida colorida, versátil y deliciosa.
El chef Francisco Larco, del restaurante Café Galería Ecuador, explica que al añadir estos complementos en bocaditos o bebidas, se genera un valor agregado. “Combinar la comida con flores es como regalar un ramo que, además, se puede comer”.

Algunas de las flores comestibles con las que trabaja en sus platillos son la lavanda, pensamiento, ñagcha, flor de diente de león, violetas o mastuerzos. Larco señala que trabaja con flores del huerto propio del restaurante, por lo que se asegura que sean comestibles, pues se evita el uso de pétalos que hayan tenido contacto con químicos.

Para el chef Luis Narváez, docente de gastronomía de la Universidad de las Américas, las flores en la gastronomía tuvieron una tendencia fuerte por el color que aportan a los platos. Pero cuando se empezaron a usar, no fue como elemento decorativo, sino que fue complementario por los valores nutricionales que contienen. En su mayoría -dice el chef- las flores tienen complejo B y oligoelementos que contribuyen a la salud.

El choco-orito se lo decora con flores. Foto: Julio Estrella/ Sabores

El choco-orito se lo decora con flores. Foto: Julio Estrella/ Sabores

El aporte no es solo nutricional. Larco menciona que las flores entregan tanto sabor como cualquier otro ingrediente culinario. En un choco-orito, por ejemplo, el chef combina el orito con chocolate derretido y añade superalimentos como la quinua y el amaranto. A ello se suman flores como el mastuerzo y el pensamiento.

El mastuerzo es una flor amarilla que crece de forma silvestre. Larco indica que en su interior tiene un néctar dulce que se siente al morder y contrasta con comidas de sal y refuerza las comidas de dulce.

En un cheesecake, las hojas de capuchina contrastan el color verde y entregan un aroma y sabor herbal, que balancea el dulce. Larco prefiere combinar las hojas con una crema aromatizada con ishpingo, la flor de la canela, manteniendo un balance herbal en el postre, que también se acompaña con frutas frescas de temporada.

Narváez señala que los capuchinos contrastan en dulce y sal por su sabor ligeramente cítrico. De la misma forma, una flor de cilantro o de limón combinará mejor con bocaditos de sal por sus tonalidades cítricas. En la experimentación estará la sorpresa para mamá. Otras flores que se encuentran fácilmente en el jardín y que pueden utilizarse para sorprender a mamá, cuenta Narváez, pueden ser los geranios, dalias, clavelinas, malvas, manzanilla, buganvillas.

En cuanto a las hierbas, estas entregan un toque refrescante en las bebidas. Larco combina chocolate con hierbaluisa.

Antes de cocinar el chocolate, se hierve la leche con este ingrediente. La bebida tiene el dulce del chocolate elaborado a mano con molinillo y un toque final con un sabor herbal que permite limpiar el paladar, para un siguiente bocado.

Con estos detalles, la mesa para mamá se llena con detalles coloridos y bocaditos con sabores únicos. Elementos que se unen para celebrar el Día de las Madres tanto en la mañana, como para una tarde familiar en compañía de las abuelitas y otros seres queridos.

Las ñagchas decoran las bonitísimas. Foto: Julio Estrella/ Sabores

Las ñagchas decoran las bonitísimas. Foto: Julio Estrella/ Sabores

Chocolate
Esta bebida tradicional se elabora con la cocción de la leche y hierbaluisa para un toque refrescante.

Té de cacao
Se elabora con la cáscara de la pepa de cacao. En infusión mantiene los tonos florales de la pepa.