El restaurante Delfín Mágico recibió un reconocimiento en el Festival Latitud Cero. Foto: Cortesía

El restaurante Delfín Mágico recibió un reconocimiento en el Festival Latitud Cero. Foto: Cortesía

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Premian la evolución del restaurante Delfín Mágico

Ana Belén Veintimilla
Redactora (I)  

El restaurante ubicado en Salango, a cinco minutos de la cabecera cantonal de Puerto López, Manabí, lleva 27 años en funcionamiento. Este año en el festival Latitud Cero se le reconoció como el Mejor Restaurante Regional.

Para Alfredo Pincay Asencio, propietario, este premio muestra el esfuerzo en la forma de trabajar del local familiar, pues trabaja junto a su esposa Victoria Pincay, encargada de la cocina y su hijo David, quien maneja el marketing del restaurante.Cuando inició el proyecto Alfredo explica que querían consolidarlo únicamente como un comedor.

Fue la “necesidad de supervivencia” la que les llevó al negocio culinario, venían del mundo de la panadería y se lanzaron por un nuevo reto. Un 24 de diciembre abrieron sus puertas cerca del Museo de Sitio. La idea era dar de comer a los turistas desde un lugar sencillo. Presley Norton, director del museo, en ese entonces, les aconsejó presentar un restaurante más refinado y aportó con el nombre de Delfín Mágico.

Así empezaron primero por servir a la gente del pueblo platos como el seco de gallina, maduros fritos, corviche, entre otros platillos locales. Cuando los turistas acudieron el local creció y su gastronomía se especializó en platos a la carta, pero siempre enfocado en mariscos. Hoy se sirve langosta, pulpo y percebes, entre otros moluscos.

El platillo ícono es el percebe cocinado en agua de mar con especias y hojas como el laurel. Antes el nombre de este plato era conocido como uña de cabra, por el parecido del molusco con la extremidad del animal. Se lo sirve con una salsa de limón y especies y patacones al ajillo.

Percebe. Foto: Cortesía

Para lograr tener un percebe de calidad Pincay explica que madruga a recibir las lanchas pesqueras en el puerto, “veo, palpo, huelo” que los productos estén en buen estado. A las 5:30 empieza su día hasta encontrar los mariscos y peces que requiere el local. Prefiere cerciorase que el producto que sirve ha sido escogido por él.

La noche que recibieron la noticia del premio decidieron partir desde Salango hasta Quito para estar presentes en el evento inaugural de Latitud Cero. Viajaron los tres familiares con lo que describen que fue una emoción que con tan solo pensarlo les vuelve a exaltar.

Victoria Pincay describe a este día como un evento importante “fue una cosa muy linda para mí”. Pincay aprendió a cocinar en casa cuando estaba casada, allí cualquier duda que tenía acudía a su suegra para dominar las recetas.

Ahora con el paso del tiempo elabora recetas que entran a prueba y junto a su hijo y esposo deciden si se añaden al menú. A pesar de tener este reconocimiento por su cocina, a Pincay lo que le motiva es la pastelería y sueña con ponerse un espacio dedicado a sus creaciones en repostería.

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