La receta original de los ‘wafles’ llega desde Bélgica a Ecuador para deleitar a comensales con tradición y creación europeas

La receta original de los ‘wafles’ llega desde Bélgica a Ecuador para deleitar a comensales con tradición y creación europeas. Fotos: Armando Prado y Patricio Terán / Sabores

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Los gofres belgas están en auge

Ana Belén Veintimilla
Redactora (I)

Gofre es la traducción al español de los ‘waffles’, receta que se ha popularizado en los restaurantes del país como parte del menú de desayunos. La influencia estadounidense tiene en realidad un origen, muy diferente en sabor, en Bélgica.

Los gofres son una comida popular en las calles de Bruselas. Los expenden los vendedores ambulantes y los peatones los consumen con la mano. Su pico de popularidad llegó en los años 60 cuando la familia de Maurice Vermersch llevó el platillo a ferias culinarias en EE.UU. Allí vendieron la versión más sencilla con frutas y azúcar impalpable y le dieron el nombre de ‘gofres de Bruselas’. El éxito fue tal que la receta se dispersó por el país.

La característica de este gofre es su masa. Tiene los mismos ingredientes que un crepe (harina, huevos, leche y mantequilla), pero el resultado es una especie de masa en la que se logra una textura suave por dentro y crocante por fuera. En los portales de recetas, los trucos para lograr esta masa varían entre el uso de levadura, polvo de hornear o batir los huevos antes de agregarlos a la mezcla o añadir los tres.

Aunque menos conocido, el gofre de Liege saltó de Bélgica al mundo. Esta preparación tiene una masa más dura con azúcar perla que se derrite y carameliza durante la cocción.
En Quito existen algunos lugares que resaltan la versión del gofre belga e intentan promover su consumo. Lizbeth Alexandre, propietaria de La Galleta de Bruselas, cuenta que abrió el local porque quería dar a conocer el plato típico con su receta (a la que califica de adictiva). Para ella, el truco está en la masa y la plancha en la que se cuece.

El tamaño de estos gofres es mayor al regular, las planchas crean gofres de 11cm de ancho x 18 cm de largo y 3cm de grosor. Alexandre destaca que la versión más popular lleva frutillas, crema de leche y azúcar impalpable. Las frutillas que colocan tienen un procesamiento previo para darles un sabor muy similar a la jalea, sin llegar a ser empalagoso.

Juan Pablo Reyes, propietario de La Galette, explica que en su menú ofrecen las dos versiones populares de Bélgica. También han creado varias combinaciones con esta misma masa. El gofre más delgado se suma a las preparaciones de sal para elaborar sánduches. Mientas que las versiones dulces utilizan la base del waffle belga para combinarlo en estilo cheescake, con marshmallows y chocolate.