George Schniyder es el presidente de la Asociación de Slow Food en Brasil y periodista de la revista Placeres de la Mesa

George Schniyder es el presidente de la Asociación de Slow Food en Brasil y periodista de la revista Placeres de la Mesa. Foto: Julio Estrella/SABORES

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George Schniyder habla sobre el Slow Food brasileño y su alianza con el gobierno

Ana Veintimilla.
Redactora (I)

George Schniyde es el presidente de la Asociación de Slow Food en Brasil y periodista de la revista Placeres de la Mesa. Ha venido al Ecuador en otras ocasiones como el Festival Latitud Cero. Ve en el país mucho potencia gastronómico porque considera que posee una riqueza basada en los ingredientes y las técnicas locales y regionales.

SABORES se sentó a conversar con él antes de su ponencia en III Congreso Internacional de Investigación en Turismo, Hotelería y Gastronomía 2017 (CITHG), organizado por la Universidad Tecnológica Equinoccial, desde el 14 al 16 de junio.El ‘Slow Food’ se mueve con tres criterios básicos para la agricultura y cocina, pues busca que los alimentos sean buenos (frescos y de temporada), limpios (con técnicas de producción que no dañen el ambiente) y justos (con precios accesibles y pago justo a los productores). 

Cuéntanos cómo está el panorama de Slow Food en Brasil, ¿es un movimiento fuerte?

Está muy fuerte, ha crecido mucho. Tenemos más de 35 000 personas involucradas en todos los proyectos. Contamos con mil donantes que contribuyen económicamente con el movimiento. Hoy tenemos más de 110 nodos de la red Slow Food, que son comunidades de los alimentos, conviviums o grupos de trabajos temáticos.

Estamos creciendo mucho ahora. Tenemos un proyecto de desenvolvimiento territorial con el gobierno brasileño. La idea es hacer que crezca más de 100% en el movimiento junto a la agricultura familiar. Es un proyecto estructural de la agricultura familiar.

Para esto haremos ampliación de capacitación de los conceptos de Slow Food para los agricultores familiares de Brasil. Esto produce un efecto muy grande dentro de la red de producción agrícola familiar. El proyecto con el gobierno tiene un año.

Así los productores se desenvuelven en los parámetros de Slow Food…

Exactamente. Además queremos que se desenvuelvan y eso da más valor a los productos de la agricultura familiar con la red de SlowFood, porque absorbe con más facilidad los nodos. También hay una red que se llama Alianza de los Cocineros que tiene la obligación de tratar los productos, llevarlos en cadenas cortas y rápidas, garantizando la producción y productores.

Tenemos como metas del proyecto que es capacitar mil jóvenes agricultores para ser cocineros. Es una cosa importante para que comprendan y sepan cómo transformar su alimento, que sepan cómo tiene valor después de transformarlo. Es una capacitación interesante.

¿Cómo se logró esta alianza con el gobierno?

Es un trabajo de 10 años que venimos trabajando con gobiernos, en mejores y peores condiciones. Ahora estamos en un buen momento. Es un trabajo institucional desde nosotros, la red. Slow Food tiene mucho impacto en Brasil entonces era un interés del gobierno estar próximo al movimiento y tener esa proyección hacia afuera.

¿Cómo están trabajando con el movimiento en temáticas como el uso y aplicación de transgénicos?

La verdad, es muy difícil. Brasil está abierto a los transgénicos y es donde la gran guerra acontece ahora. Nosotros trabajamos con el gobierno para ser una opción. El problema es que no tenemos las semillas libres. Slow Food hace la resistencia de los baluartes para asegurar las semillas libres.

Es resistencia y es necesario. Es una voz que habla con fuerza. Tenemos actividades de contestación. Vienen las fiestas juninas, que son populares en donde se usa mucho el maíz para hacer las recetas típicas y tradicionales.

Son más importantes las fiestas juninas que el carnaval porque es más grande en el interior. Tenemos un evento que se llama ‘Las fiestas juninas sin transgénicos’. No usamos maíz sino las mismas recetas hechas con otros productos como el maní, el ñame u otras raíces.

¿Esto porque todo el maíz ya es un transgénico en Brasil?

Sí, son rarísimas las especies criollas. No hay maíz libre de transgénicos. Hacemos un altar al maíz. Las personas van para comprender que el maíz no es lo mismo.

En Ecuador recién se aprobó el ingreso y uso de transgénicos para fines investigativos
Es una tragedia. No era necesario hacerlo. Europa prohibió el uso de transgénicos.

¿Porque tenemos que abrir acá? Son las empresas europeas que ya no están allá y están trabajando en su desarrollo desde acá. Somos colonia, en ese sentido, para aceptar trabajar con esto.

Cuéntanos sobre tu ponencia en Ecuador.

Hablaré un poco de la experiencia brasileña con el movimiento, cómo se desenvuelve la cuestión del SlowFood y los proyectos que he mencionado. Además, ¿Cómo Sloow Food es una herramienta de desenvolvimiento turístico y de productos? Porque el movimiento cuenta historias, da valor a las historias. Esos también se convierten en destinos turísticos.