Pavo Navideño del Hotel Alameda Mercure, preparado por el chef Angel Valdiviezo. Foto: Archivo/El Comercio.

Pavo Navideño del Hotel Alameda Mercure, preparado por el chef Angel Valdiviezo. Foto: Archivo/El Comercio.

Memoria

¿Por qué comemos pavo en Navidad?

Para muchos una moda, para otros la herencia de un cuento. La verdad es que en Ecuador el pavo no tiene más de 50 años como plato principal para la celebración de la Noche Buena, así lo comenta el investigador de la cocina ecuatoriana Julio Pazos.

Antes de la inmersión del ave a nuestra cocina las celebraciones contaban con alimentos más domesticados en la región como el pollo. Algunas opciones para la Navidad eran el caldo de gallina, fricasé de gallina o gallina al horno.

Las celebraciones –dice Pazos- se sofisticaron cerca de 1950 pero a pesar de ello han subsistido preparaciones como los buñuelos o pristiños durante la época navideña, pero se han dejado de lado guarniciones o entradas como los tamales. Pazos considera que la influencia internacional ejerció sobre el país como una moda en la que el pavo llegó para quedarse.

Para el chef Sebastián Espinosa preparar el pavo en una fecha importante es una forma ecuatoriana de adaptar una tradición extranjera, “el Ecuador es muy americanizado en muchísimas cosas” y explica que el pavo es el resultado de un tipo de conquista cultural, puesto que en EE.UU. la tradición del pavo predomina durante la cena de acción de gracias.

En realidad el pavo ha migrado desde varios países hasta posicionarse como un alimento de fiestas por su gran tamaño que permite alimentar a toda una familia. Según el diario The Guardian se cree que fue Henry VIII de Inglaterra el primer rey en disfrutar del pavo durante un festejo navideño pero desde el siglo XVI los pavos se acomodaron en Gran Bretaña durante las cenas de Navidad.

Para muchos la asociación del pavo con un festejo se remonta a 1843 cuando el autor Charles Dickens publicó 'Cuento de Navidad'.

La historia de Dickens no solo se popularizó en EE.UU. sino que llegó a filmarse en más de 15 versiones y adaptarse en más de 28 obras teatrales alrededor del mundo.

La importancia de esta historia en el impacto de los pavos radica en la narración de las celebraciones navideñas en las que se menciona al pavo y sus salsas, siendo una de las últimas escenas en las que Scroogge comparte con la familia Cratchit un pavo una de las más cruciales. Una escena fundamental que posiciona a esta comida no solo como un alimento de fiesta sino como un elemento que unifica a familias de distintas clases sociales.