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Desde las 09:00 de ayer, Luis Rivera, propietario de los 18 botes de La Alameda, empezó a sacarlos del agua. El mantenimiento que realizará el Municipio de Quito a esta infraestructura es la causa de esta forzosa para de actividades.

Será un mes y medio que esta parte del parque permanecerá cerrada por mantenimiento y su negocio, también. No se preocupó por informar a los clientes de estas 'vacaciones' obligadas, pues un cerco de plástico verde alrededor de los 2 000 metros cuadrados que tiene la laguna es suficiente aviso para informar que no hay paso.

Un pequeño malestar que tiene es que le notificaron recién el domingo en la tarde sobre la realización de los trabajos. Por esta razón, no alcanzó a trasladar los botes hasta otro sitio. Lo que sí consiguió es que de la Gerencia de Parques y Jardines le autoricen para que deje las embarcaciones en una pequeña planicie del parque.

Luis Rivera cuenta que aprovechará los 45 días fijados para los trabajos en la laguna para, también, dar mantenimiento a sus canoas. "Una manito de gato les vendrá bien", asegura sin perder la sonrisa. Él es la tercera generación de dueños de este negocio. Lo empezó su abuelo, Mario Rivera, y luego pasó a manos de su padre.

Cuenta que para él el vaciado de la laguna no es algo nuevo. Desde que se hizo cargo de este negocio familiar, esta es la cuarta ocasión que se da mantenimiento total.

Él considera importante esta labor debido a que los 3 000 metros cúbicos de agua estaban muy sucios y su tono era verdoso, lo que daba mala impresión.

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Anécdotas del parque La Alameda

Visitantes contaminan la laguna

Según Rivera, el mayor inconveniente del lugar es que los usuarios botan la basura en la laguna. El sitio se mantiene sucio a pesar de que dos veces al día se encarga de sacar todos los desechos que allí arrojan las personas. En la mañana limpia a las 08:00 y en la tarde lo hace a las 16:00. Siempre recibe la ayuda de un trabajador.

Pero, afirma, que no siempre son los usuarios de los botes quienes ensucian el lugar. Desde los puestos de comida también llegan los desechos. Cree que es importante que se coloquen varios basureros alrededor de la laguna y de los puestos de comida.

Rivera piensa que una de las razones por las cuales los visitantes lanzan desperdicios a la laguna es para alimentar a los peces que allí habitan. Lo malo, señala, es que arrojan de todo.

De allí que, María Pérez, visitante, considera que sería bueno que se instalen letreros en los cuales se informen qué especies viven en el interior y el tipo de comida que se les puede dar. Dos de las especies identificadas son carpas y gupis. Aunque, dice, que hay truchas y hasta tilapias.

Proceso de limpieza

En un comunicado la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop) anunció que las obras durarán un mes y medio. Un trabajador explica que el agua baja 15 centímetros cada hora. Entre miércoles y viernes se habrá vaciado.

Hasta entonces, Luis Rivera seguirá con el mantenimiento de sus botes esperando que la laguna se llene otra vez. Hasta mientras, seguirá con sus botes.

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