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De pie sobre una silla de madera, Ronal Salvador, de 10 años, miraba atento la guía de la misa que sostiene su catequista.

Todos los domingos, a las 08:30, el niño llega junto con su madre a la iglesia de Santa Rita, en el sur de Quito. Desde hace dos meses, él es el intérprete de la ceremonia religiosa para las personas con discapacidad auditiva que acuden al templo.

Ronal aprendió el lenguaje de señas a los 4 años. La necesidad de comunicarse con su hermano mayor, que perdió el oído por una infección, lo llevó a capacitarse en varios cursos.

Su madre, Elizabeth Vélez comentó que el apoyo del pequeño es fundamental para su hermano mayor, que tiene 16 años. Son tres hermanos y Ronal es el menor.

“Es muy colaborador y dedicado. Él le ayuda en las tareas del colegio y en sus actividades personales. Es un niño muy bueno y responsable”, aseguró Vélez.

Durante la misa, a la que asisten unas 150 personas, Ronal interpretaba las palabras del sacerdote y los cánticos del coro, para los cuatro o cinco asistentes que no podían escuchar. Los jóvenes con esta discapacidad son estudiantes de los cursos para la primera comunión y confirmación, que se dictan en la parroquia.

Mientras el sacerdote pronunciaba el sermón en la mitad del salón de la iglesia, Ronal lo miraba con atención. Levantaba sus brazos y en repetidas ocasiones acercaba sus manos a su pecho. Abría los ojos sorprendido, como si olvidara por un instante cómo representar una palabra o una frase. Se acoplaba al ritmo con el cual el sacerdote se dirigía a los fieles que escuchaban la misa.

El catequista Washington Lema informó que en la iglesia se dictan cursos especiales para niños y jóvenes con deficiencia auditiva. La iniciativa integradora también cuenta con el apoyo de la comunidad. “Esta ceremonia va dirigida a los estudiantes y padres de familia del catecismo. Hay mucha gente voluntaria en la parroquia y los niños y jóvenes con esta discapacidad se sienten a gusto”.

Mientras los asistentes se acercaban al altar para recibir la eucaristía, Ronal descansaba y se sentaba. Le faltan cuatro meses para hacer la primera comunión.

Su mirada no dejaba de ubicar en cada fila del templo a sus amigos, compañeros y familiares. Después, su atención se fijaba en el grupo de niños que se ubicaron en el centro del templo para interpretar con baile las canciones religiosas que sonaban, mientras el padre repartía la hostia.

Pablo Toaquiza vive en el sector de Solanda y asiste a misa todos los domingos, a la misma hora.

Él no tiene un hijo en el catecismo, pero la hora le es muy conveniente. “Ronal es un niño dedicado y siempre demuestra mucho cariño hacia su familia, en especial, hacia su hermano. Para una persona de su edad es un gran esfuerzo aprender el lenguaje de señas. Es admirable”.

El pequeño comentó que para él no es un sacrificio ser intérprete en la iglesia de su parroquia.

Él es hincha de la Liga de Quito y en su tiempo libre se dedica a jugar fútbol con sus amigos y compañeros. “Me gusta mucho este deporte. Cuando veo televisión no miro dibujos o series, solo veo partidos de fútbol. Salgo a jugar casi todos los días después de los deberes y de ayudarle a mi hermano”. Con mucha convicción dijo que su hermano es muy importante en su vida.

Para la catequista Karina Vélez, es importante dar a conocer sobre esta iniciativa de celebrar una misa para personas con discapacidad auditiva, para que haya mayor asistencia.

“Mucha gente no sabe que hay un intérprete en la parroquia y que puede asistir a la iglesia. Además, tiene la posibilidad de participar de los cursos para primera comunión y confirmación”.

Al final de la misa, Ronal saltaba de la silla y corría hacia donde se encuentra su madre, juntaba sus manos y le pedía la bendición. Entre correteos y saltos salía del templo, tomándola de la mano.

Información de la misa

Horarios.   La ceremonia religiosa para personas con discapacidad auditiva   se realiza todos los domingos a las 08:45, en  la iglesia Santa Rita.

Ubicación.   La iglesia se encuentra en las calles Cusubamba y Balsas, en el sector de Solanda.

Catecismo.  Hay cursos  para primera comunión y confirmación para personas con discapacidad auditiva.  

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