Tiempo de lectura: 7' 8'' No. de palabras: 1171

¿Qué pasaría si en el futuro existieran los dinosaurios, papi? “Esos animales se comían a un hombre de un bocado”. “Tenían el pelaje claro y eran gigantes”. Esos son algunos de los comentarios que los niños hacen al ver a las réplicas de los dinosaurios y megabestias que se erigen a lo largo del parque lineal Río Grande, en Solanda, en el sur de la capital.

Es mediodía. Las clases terminaron y los padres de familia aprovechan para llevar a los niños a conocer a los nuevos “habitantes” del sector.

Los niños y niñas miran a las figuras, recubiertas de látex y hechas de esponja flexible, con asombro y curiosidad, a pesar de que mantas obscuras cubren sus cuerpos dejando ver parte de su patas.

imagen

Y no es para menos, da la impresión de haber regresado en el tiempo hace 250 millones de años o estar en una de las escenas de la película ‘Jurassic Park’, pero para la suerte de los asistentes, estas 10 megabestias (Mamut, Megatherium, Gliptodonte, Glossotherium, Mastodonte, Toxodon, Macrauchenia, Hippidion, Arctotherium y Smilodon) y nueve dinosaurios ( Parasaurolophus, Tyrannosaurus Rex, Triceratops, Wuerhosaurus, Styracosaurio, Iguanodon, Dilophosaurus y Brachiosauru) no cobrarán vida.

Anthony Armas tiene 5 años de edad y es fanático del programa infantil ‘Dino Dan’. En la serie de Discovery Kids el niño aprendió sobre estas especies prehistóricas. El sueño de Anthony, según su madre, Viviana, es conocerlos en persona. Ella le ha explicado en varias ocasiones que eso es imposible, porque que ellos se extinguieron hace millones de año. "Le digo que si los dinosaurios existieran ahora nos aplastarían y nos comerían".

Anthony y su hermana menor, Dayana, se emocionan al divisar desde lejos la próxima figura que está a unos cinco metros, pero cuando se acercan se limitan a ver la descripción ya que la figuras aún están cubiertas. Sin embargo, al final de recorrido, la altura de la calle Pilaló, observan a uno que no lo está.

El niño grita ¡mira es enorme y tiene un cuello muy largo ¿Cómo se llama?, le pregunta su madre. El pequeño se detiene por un momento, se queda en silencio con un gesto pensativo y luego exclama ¡es el "cuellosaurio"¡ La respuesta hace que su madre descargue una carcajada.

imagen

Cerca del “cuello saurio”, que en realidad se llama Brachiosaurus, un hombre lleva en sus manos una cámara fotográfica. Se dirige hacia Viviana diciéndole que la foto junto al dinosaurio cuesta USD 2, 50 o si prefiere sin decorado el precio es de USD 2.

La mujer no se decide a sacarles fotos a sus hijo y les promete regresar el sábado cuando la exhibición ya esté lista”. Los niños y su mamá se confunden entre la gente y se marchan.

Más adelante, un hombre con un sombrero-sombrilla (un paraguas pequeño con elásticos que se sujetan alrededor de la cabeza) se acerca con cuidado a las personas que admiraban al Brachiosaurus. "Para que no le de el sol, lleve uno a 2 dólares o dos por 5 dolaritos", dice en un tono moderado, como queriendo evitar ser escuchado a larga distancia.

Su nombre es Franklin Sánchez y dice haber sido drogadicto. Asegura que vender chucherías-como el mismo califica a los artículos que oferta -le sirvió para dejar su vicio. “Estuve vendiendo estos gorritos cuando los dinosaurios estaban en el bulevar de las Naciones Unidas. Allá los (policías) metropolitanos no nos dejaron vender y acá es igual”.

Por ese motivo el hombre camina despacio y mirando a su alrededor para alejarse de la autoridad policial.

imagen

Franklin se descuida por un instante ante la pregunta de una clienta sobre el precio de los gorritos. Dos policías se le acercan para pedirle que guarde los sombreros en su maleta azul y se retire. Él acepta y se marcha del lugar. Igual actitud toma el fotógrafo.

imagen

Quienes no se retiran del sitio son cuatro adultos y un bebé. Ellos actúan como estar esperando a alguien. Hacen referencia a la hora ecuatoriana. Uno de ellos menciona que esperan al alcalde Augusto Barrera para presenciar la inauguración de la exposición.

"Un policía nos dijo que hoy (miércoles 12 de septiembre) es la inauguración y que el señor Barrera llegaba a las 10:00”. Otra persona que escuchó la conversación se integra y les explica que el Alcalde se hará presente este sábado 14 de septiembre.

"Vendremos el sábado entonces, vamos que no vale que le de el sol a la niña", dice una de las señoras del grupo.

Un joven de la organización se le acerca y les dice que pasado mañana quitarán los toldos que cubren a los dinosaurios, pero la inauguración con el Burgomaestre será dentro de tres días.

Dinosaurios y megabestias en el sur de Quito

Al siguiente día (jueves 13 de septiembre), el movimiento en el parque Lineal es diferente al de los días anteriores. Son las 10:00 y la presencia masiva de comerciantes, adultos y niños es notoria.

“¡Mira¡ es un elefante, vamos”, grita un niño, mientras corre hacia la primera figura que es el Mamut. El pequeño Xavier Mena lleva puesto un uniforme escolar y está acompañado por otros dos niños que visten igual a él.

Leen la descripción que está a la izquierda del cerco que protege al Mamut. “Son los más similares en comportamiento a los elefantes asiáticos”. Es decir, Xavier no estaba del todo equivocado cuando dijo que era un elefante.

Unos niños más pequeños que Xavier -de dos a tres años-se acercan uno detrás de otro, simulando ser los vagones de un tren. Pertenecen al establecimiento educativo Frank Giuseppe, que funciona cerca del parque.

imagen

Zulema, Navarrro, directora de la institución, guía a los infantes durante el paseo.

Navarro les explica en voz alta que verán animales enormes, que rugen, se mueven, pero no les harán daño.

La maestra destaca la iniciativa de traer la exposición al sur. “Es importante que los niños conozcan que estos animales existieron y algunos vivieron en lo que ahora es Ecuador. Además, son los ancestros de muchas especies actuales”.

Son casi las 13:30 y el tráfico vehicular empieza a incrementase en la avenida Cardenal de la Torre y eso trae consigo un nuevo condimento al recorrido: un contraste entre la prehistoria y la modernidad.

imagen

Los autos, algunos de último modelo, circulan sobre el asfalto cerca de un amplio conjunto habitacional. Mientras que del otro lado se aprecia naturaleza con césped, árboles, montañas, agua y animales del período triásico, jurásico y cretácico, que serán los huéspedes del parque hasta el 22 de septiembre. Luego las figuras serán transportadas a Guayaquil.

imagen

Califique
2
( votos)