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Caras largas, brazos cruzados, ceños fruncidos y niños llorando. Ayer fue un mal día para los pasajeros del Mariscal Sucre. Los fuertes vientos, la decisión de algunos pilotos de no aterrizar y un derrumbe a la altura del Río Chiche confabularon para que todos los vuelos programados se retrasen.

A las 18:00 la sala de abordar y chequeo de equipaje de la terminal aérea estaban llenas.Unas 300 personas esperaban, unas sentadas y otras de pie, para poder viajar.

Entre ellas se encontraba  Luz Estela Hernandez. Sentada junto a sus amigas, cansada de esperar, y con un boleto para las 19:15 en la mano, dijo sospechar que tendría que pasar pasar en esa misma silla varias horas más.  Ella debía viajar a Guayaquil a las 16:40, en Lan. Llegó al aeropuerto a las 15:10 y le informaron que su vuelo había sido cambiado y debía esperar cuatro horas. Según cuenta, le dijeron que hubo un problema en un avión y hubo que retrasar los vuelos. “No creo que salga a esa hora. Una amiga está aquí desde las 12:00 también para ir a Guayaquil y la tienen aquí todavía. Le dijeron q se iba a ir a las 17:00 y nada. Hasta los de la aerolínea le dieron USD 15 para que coma algo”, contó.

Desde las 11:00 los vuelos nacionales e internacionales no pudieron aterrizar debido a fuertes ráfagas de viento. La turbulencia volvió difícil la aproximación de los aviones, por lo que las aeronaves debieron desviarse hacia Guayaquil, pese a que el Mariscal Sucre permaneció habilitado.

El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) explicó que agosto y los días finales de julio se caracterizan por presencia de vientos fuertes. A las 13:00 de ayer, los vientos en Tababela alcanzaban los 15 nudos, en un día normal llegan a 10. Según el Inamhi, en agosto los vientos moderados oscilarán entre los 10 y 13 nudos. En Tababela, al ser un valle, el viento circula con fuerza pues no hay obstáculos, como edificaciones, que se interpongan. Y esas ráfagas de viento son las que dificultan el vuelo de las aeronaves.

Según informó personal de la terminal aérea, la decisión de no aterrizar en Tababela la tomó el piloto de cada aeronave.

Como si los vientos turbulentos fuesen poco, un derrumbe en  la vía Quito-Tababela, a 1 km del puente del Río Chiche, caotizó más la situación. Desde las 15:45, los dos carriles fueron cerrados y los vehículos se desviaron por Sangolquí  para llegar a la terminal. El incidente retrasó la llegada de tripulantes y pasajeros, lo que complicó la situación.

Según información ofrecida en  la zona de Informacion del aeropuerto, pese a que a las 16:00 el viento disminuyó y las naves podían aterrizar y despegar sin problema, los vuelos continuaban retrasados. 

La red Twitter sirvió de plataforma de desahogo de los usuarios. Por ejemplo el usuario Freddy Bravo @freddybravob posteó: “El avión que cubría la ruta Loja-Quito acaba de aterrizar en Manta fuertes vientos en Tababela retocamos casi sobre la pista”. María V. Barreiros @Vero_Barreiros publicó: “Tababela suspende aterrizajes por fuertes vientos. Siempre hubo verano en el antiguo y no pasaba esto. Mal. Ojalá no haya desgracias”.

Mientras en Guayaquil, los viajeros provenientes de diferentes aeropuertos del país rumbo a Quito, aguardaban en la sala de partida. Tuvieron que esperar entre dos y cuatro horas para que su avión pudiera despegar. El pasajero Carlos Jiménez posteó @econjimenez “Mal tiempo en Quito no permite aterrizar vuelo 1508 LAN, después de más de un susto el avión regresó a Gye. Parecía montaña rusa en el aire”.

Quejas ciudadanas

Anoche, el usuario @Eavelam escribía “Vuelo a Quito de las 19:25 pospuesto para las 23:25...”.

La tuitera  @CarliBonilla cuestionaba: “Alguien piensa en el tiempo que pierde la gente que vive en Tumbaco, Puembo, Pifo y alrededores cuando hay este tipo de tráfico por tababela”.


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