Tiempo de lectura: 11' 56'' No. de palabras: 1974

ENTREVISTA CON BLASCO PEÑAHERRERA PADILLA, ex Vicepresidente del Ecuador, militante liberal

¿Cuándo fue la última vez que participó en una asamblea del Partido Liberal Radical Ecuatoriano?
Cuando me excusé de seguir dirigiéndolo, pues ejercía ya la Vicepresidencia de la República.

Eso fue en 1984.

Exactamente.

¿Nunca más volvió al Partido Liberal?
Desde ahí no se ha realizado una asamblea como aquellas.

De eso han pasado 29 años, lo lógico es que el Consejo Nacional Electoral lo haya eliminado del registro de partidos.

No, porque los partidos si es que no participan en la actividad electoral deben tener una significación latente, histórica, simbólica en la sociedad. No es que el Partido Liberal no haya tenido asambleas en 29 años, sino que desde 1984 yo no he participado en ellas, por ejemplo, nunca me desafilié.

¿Esa larga agonía demuestra que en el Ecuador los partidos solo viven por ciclos? El Partido Liberal, a inicios de los años ochenta, estaba debilitado; fue cuando nacieron la Izquierda Democrática y la Democracia Popular que ahora, tras el fin de su ciclo, también desaparecen.

Eso sucede porque los partidos en el Ecuador solo tienen oportunidades de vivir cuando pueden tener éxito electoral y figuras que lo garanticen. Cuando eso no existe, la militancia se dispersa.

¿En este país no caminan los partidos si no tienen un caudillo que los cohesione?
No pensemos en un caudillo, sino una figura que una a la militancia. El Partido Liberal se desgajó: salió el Frente Radical Alfarista de Abdón Calderón Muñoz; la Izquierda Democrática de Rodrigo Borja y de los señores Córdova Galarza, y el Partido Demócrata de Francisco Huerta. Eso nos restó fuerza y militancia.

Es decir, los partidos desaparecen por sus errores.

El cambio que vive el país ha vuelto muy difícil la militancia en los partidos. Y el 'mea culpa' que debemos hacer no debe abstraerse de esta realidad. Muchos antepusimos las aspiraciones de tipo personal a las convicciones políticas, que era lo importante. Antes de que la última Junta Militar llamara a elecciones en 1978, circuló una encuesta en la que el Partido Liberal era el mejor posicionado, el partido más querido.

Pero tuvo un mal desempeño electoral (tercer puesto con Raúl Clemente Huerta, en primera vuelta, donde ganaron Jaime Roldós (CFP) y Sixto Durán Ballén (PSC)).

Por las separaciones de la ID, el FRA y el Partido Demócrata.

¿Tres décadas después, la sociedad ecuatoriana dejó de creer en la necesidad de forjar partidos políticos?
Eso se da por la proliferación de movimientos políticos, donde ya no cuenta el sacrificio de una verdadera militancia, sino el interés que despierta una elección.

Pero fue el gobierno de León Febres Cordero, en el que usted era Vicepresidente, el que quiso abrir la participación en política a los independientes, en la consulta de 1986…
Eso obedeció al sistema extremadamente regulador que el Estado tenía, a través del Tribunal Supremo Electoral, sobre la vida de los partidos, como una secuela de la dictadura y un mandato de la Constitución de 1978.

¿Cómo era antes? Había elecciones y los partidos se dividían en varias alas para participar. Luego de la fiebre electoral venía la reunificación de las militancias. Eso le pasó al Partido Socialista, al Liberal y al Conservador. Pero cuando intervino el TSE, para decidir si vale o no la reunificación o si se valida o no una directiva, se creó ese ambiente adverso y, contra ello, Febres Cordero, por decisión personal, impulsó esa consulta (donde no triunfó, NDLR).

¿Un sistema de partidos facilita la consolidación de alianzas políticas como el Frente de Reconstrucción Nacional que llevó a Febres Cordero y a usted al Gobierno?
Fue una alianza ideológica donde participaron el PSC, el Partido Liberal, el Conservador, el velasquismo y otros independientes.

¿Y cómo es una alianza entre conservadores y liberales?
Entre esas dos tiendas desapareció, por Velasco Ibarra y Camilo Ponce Enríquez, el motivo de su discordia: la religión. Eso fue posible, entre otras cosas, por la creación de la Universidad Católica (1946). Así se dio la posibilidad de entendimientos para trabajar en los problemas que tenía el país.

¿Sí hubo momentos en los que los partidos se juntaron?
Un proyecto estatista inspiró en 1978 la alianza Jaime Roldós-Osvaldo Hurtado (CFP-Democracia Popular) y una visión más liberal, la alianza del Frente de Reconstrucción Nacional de 1984.

¿Frente liberal de derecha?
El Partido Liberal es liberal, plantea la relación Estado-libertades.

¿Libertades en toda forma?
Individuales, de culto, económicas, de empresa, de crear riqueza.

¿Y eso no es ser de derecha?
No, eso es liberalismo puro.

¿Qué es la derecha?
Es la que está más allá (risas).

El Partido Liberal no existe cuando el debate Estado-individuo, como usted lo señala, está más vivo que nunca.

La tesis que se debe discutir ahora es en qué medida el Gobierno debe ser controlado por los individuos, y en qué medida ellos ponen los frenos y contrapesos al poder.

¿Si ese debate es urgente, quién debe hacerlo?
Los partidos.

¿Les correspondía a la ID y a la DP impulsar ese debate, ahora, en lugar de estar muertas como organizaciones?
La Democracia Cristiana y la Socialdemocracia en Europa son dos corrientes, dos ideologías vigentes, con gran sustento y agendas. Pero aquí no hay esos herederos.

¿Por qué?
Porque hemos vivido seis años de una política de descrédito a los partidos y de ese sonsonete constante de la partidocracia atribuyéndole todos los males del país.

Antes de Rafael Correa, los partidos ya estaban bastante desacreditados.

Es cierto, fue un proceso lamentable de descomposición.

¿Pero por qué?
El grave error fue anteponer aspiraciones personales por encima de los objetivos de la militancia.

¿Ese error se cometió en todos los partidos?
Podríamos decir que sí, aunque no debemos desconocer que los líderes políticos también cumplieron sus deberes.

¿Cuánto pesó en el descalabro de los partidos que, entre 1979 y el 2006, solo les correspondiera administrar un país en crisis económica?

Aquí ponemos el dedo en la llaga. En ese período el Ecuador vivió en crisis constante con petróleo de 8 dólares. Los recursos que tenía el país eran insuficientes para equilibrar el enorme crecimiento poblacional. Los partidos administraron la crisis no la bonanza.

¿Momentos dramáticos?
En 1985, cuando yo dirigía la Planificación, realicé un estudio que me estremeció: desde ese año, hasta el 2000, el Ecuador debía crear 1,6 millones de empleos. Era algo así como 120 000 anuales. Era una cifra imposible de lograr. Por eso había que establecer políticas de regulación poblacional y de planificación familiar que los gobiernos siguientes no lo hicieron.

¿Más allá de la crisis, los partidos no dieron la talla?
Los partidos, los gobernantes y la sociedad. Y lo peor es que ahora creemos que solo con el ingreso petrolero, los impuestos y la regulación del Estado vamos a tener desarrollo. Al no propiciarse el desarrollo empresarial, la inversión interna y extranjera, seguiremos conspirando con el futuro.

Muchos ecuatorianos le dirán que ahora viven mejor que durante los 80 y 90…
Porque hay mucho más dinero. Pero es una bonanza que no se cimenta hacia el futuro. Este país debería crecer al 7% anual para superar la pobreza en 20 años.

En estos seis años se crearon empresas y empleos que dependen del Estado, pero han generado bienestar. Eso no lo lograron los partidos…
Porque no tuvieron dinero. Una cosa es tener un presupuesto de USD 7 000 millones y otra, de USD 32 000 millones.

Los partidos gobernaron la crisis, pero la sociedad vio que lejos de impulsar una agenda de crecimiento, se dedicaron al conflicto y al boicot.

Talvez fueron comportamientos exagerados, digamos que muy exagerados, pero lo de ahora es peor. Vivimos la inexistencia de controles y eso conduce al desastre de un pueblo que lastimosamente no tiene una cultura de respeto de la ley.

Antes del 2007, la agenda era tumbar ministros, controlar las cortes, armar y desarmar mayorías, entregar cuotas de poder, protestar...

Sería bueno precisar. En el Gobierno del que fui parte, tuvimos cuatro años de oposición.

¿Cuántos ministros les tumbaron a ustedes?
Creo que fueron dos o tres… ¿Y cuántos le tumbó Febres Cordero a Osvaldo Hurtado?
Dos, no es cosa mayor.

¿A cuántos ministros de Borja censuraron?
Dos o tres. Pero todo esto es preferible a la congregación borreguil que vivimos ahora.

¿Era mejor un cenicerazo?
Ese fue un caso anecdótico, pero la sumisión de ahora es peor.

El expresidente colombiano, Ernesto Samper, dijo una vez que los políticos ecuatorianos se caracterizan por su poca capacidad de armar acuerdos. ¿Otro pecado?
Es lamentable que en nuestra historia solo hayamos tenido un Galo Plaza Lasso, el único presidente que pensó en algo trascendente: la concordia política. No entendimos la importancia de llevar nuestras funciones en armonía.

¿La hegemonía de Alianza País ha cambiado esa cultura?
Para peor. Si bien ya no hay incidentes en el Congreso, ni se destituyen ministros, hay sabatinas, donde se genera odio y violencia de manera torrencial.

¿Esa forma de cultura política cuánto tiempo durará?
Pensemos mejor, cuánto más daño puede hacer.

Cite seis nombres de líderes de Quito de los años 80 y 90…
Osvaldo Hurtado, Rodrigo Borja, Jamil Mahuad, Álvaro Pérez, Sixto Durán Ballén, Camilo Gallegos… Y seis líderes actuales…
No recuerdo a ninguno… como tampoco a ningún Ministro.

¿Dónde nacen los políticos?
De las universidades y también aprendíamos de los viejos políticos. Nosotros salíamos de clases al Congreso para escuchar sus estupendos discursos.

Y a ustedes se les reprocha no haber preparado relevos.

Así es, mire que lo del doctor Borja y la ID fue eso.

¿Esos relevos deberían estar gobernando actualmente?
Claro, pero además la crisis que vivieron los partidos sacrificó a un par de generaciones de políticos.

¿A Mahuad, Bucaram, Alarcón, Dahik, Ricardo Noboa?
Sí, esta es una consecuencia.

¿Qué está pasando en la U?
Parece que los cambios que está impulsando el Gobierno no son tan adecuados, como el sacar a un profesor que supere los 65 años, para importar un PhD. Se está afectando esa calidad forjadora.

Además, el MPD, partido que manejó la universidad hasta hace un par de años, también se desprestigió.

Así es, pero si no hay partidos, la política debiera gestarse en los gremios, pero ni sindicatos, cámaras empresariales ni movimientos sociales están activos.

¿Usted ve que actualmente hay un espacio para hacer política por fuera de Alianza País, pues Correa sí es un político a tiempo completo?
Cómo competir frente a un Presidente que tiene USD 32 000 millones de presupuesto, sin control. Ahora, siendo irónico, no nos gustaría suponer que al Ecuador hay que desearle que se le caiga el precio del petróleo y que la Selección no se clasifique al Mundial para empezar a despertar.

"Solo tuvimos un Galo Plaza Lasso... Nunca entendimos la importancia de llevar nuestras funciones en armonía".

Hoja de vida
Quién es. Quito (1934). Militante liberal. Legislador, Vicepresidente de la República (1984-1988), Parlamentario Andino y Embajador ante la OEA.

Su punto de vista. Los partidos políticos que han muerto, no dejan herederos. Solo la hegemonía de Alianza País.

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