Tiempo de lectura: 5' 35'' No. de palabras: 898

Edward Snowden ha ingresado ya en el nada envidiable club de las personas que han tenido que vivir en una terminal aérea.

El exconsultor de la CIA, que destapó un escandaloso sistema de espionaje de EE.UU. a millones de personas en todo el mundo, lleva, hasta el 11 de julio de 2013, 19 días en la zona de tránsito del aeropuerto de Moscú.

Allí espera que se arregle su estatus migratorio porque su pasaporte fue revocado y algún país le conceda el asilo político.

En la práctica, la situación de Snowden es uno más de los casos de personas que han tenido que permanecer en condición de ciudadanos sin patria en terminales de tránsito en varios aeropuertos.

La publicación digital The Daily Beast hizo una reseña de algunas de las historias más impactantes.


El iraní que estuvo 18 años

Si la historia de un refugiado político iraní entrampado en la zona de tránsito de un aeropuerto por casi 18 años suena a un guión cinematográfico, es porque el drama de Mehran Karimi Nasseri terminó siendo película. Es, sin duda, el residente aeroportuario más famoso del mundo, pues vivió en un terminal de aeropuerto Charles de Gaulle de París por casi 18 años, durmiendo en las bancas, usando los baños de la terminal y comiendo lo que pasajeros y tripulantes le regalaban.

Originalmente fue expulsado de su país por hablar mal del Sha de Irán y buscó asilo en varios países. Fue llevado a Bélgica a inicios de los ochenta. Cuando viajaba a Egipto para visitar a unos parientes sus documentos fueron robados y terminó detenido en París, legalmente como refugiado, pero sin poder regresar a Bélgica o entrar en Francia sin visa. En el 2006, fue hospitalizado por algún motivo desconocido y fue llevado luego a la Cruz Roja francesa. Cuando el director de cine Stephen Spielberg supo de la historia, la productora Dreamwork le pagó USD 300 000 por los derechos de su testimonio. La película fue protagonizada por Tom Hanks. En el 2008 se vio a Nasseri viviendo en un refugio para sin techos en París.

El activista que no lo querían

El activista de DD.HH. Feng Zhenghu pasó 92 días en el aeropuerto de Tokio en el 2009, tras ocho intentos fallidos para regresar a China. En cuatro ocasiones logró llegar al aeropuerto de Shanghái, pero fue detenido y enviado de vuelta a Tokio. Finalmente, en noviembre del 2009 le dijo a la agencia Associated Press que quería regresar a China y que no tenía motivos para quedarse en Japón. Zhenghu sospechaba que su país no lo quería por su pasado de activista y empezó a caminar por el aeropuerto de Tokio puesto una camisa en la que decía que era un ciudadano chino al que no se le permitía regresar. Volvió, pero dos años más tarde fue puesto bajo arresto domiciliario en Shanghái.

4 meses y luego se esfumó...

Durante cuatro meses en el 2012 un ciudadano de Sri Lanka vivió en el aeropuerto de Caracas. Conocido únicamente como Parameswaran fue descubierto en la terminal por una banda argentina de reggae que puso un video de él en YouTube. Como casi no hablaba español y casi no hablaba inglés era muy poca la información que se tenía de él. Y como no había un Consulado de Sri Lanka en Caracas los funcionarios no podían procesar su regreso a su país. Vivió de la caridad durante aquellos cuatro meses y a finales de mayo desapareció. Nunca más se supo de él.

Un jockey con suerte

El pasado diciembre, el jockey inglés Gary Peter Austin llegó al aeropuerto de Manila y se topó con que su boleto había sido cancelado por su agencia de viajes. Sin dinero para comprar un boleto, Austin pasó 25 días durmiendo en las bancas de la terminal y alimentándose de lo que le daban pasajeros y tripulantes. Luego que su historia se hizo pública, un generoso benefactor le compró un tique y Austin regresó a su país, no sin antes declararle su amor a la mujer que limpiaba los baños en la terminal.

La hindú que murió

En el 2010 una mujer india murió luego de perder su pasaporte y pasar cinco días en la zona de tránsito del aeropuerto de Omán. Beebi Lumada estaba de viaje a su país, la India, cuando perdió su pasaporte en Qatar. Sin sus documentos, fue enviada de regreso a Omán donde había vivido trabajando como doméstica. Pero no podía entrar por la falta de documentos. Sufrió tanto que se enfermó gravemente. Cuando era conducida a un hospital en ambulancia falleció de un ataque cardíaco.

El keniata con final feliz

Durante 400 días, el keniata Sanjay Shah vivió en el aeropuerto de Nairobi gracias a la caridad de pasajeros y empleados. Luego de haber renunciado a su nacionalidad, Sanjay tomó un avión a Inglaterra, pero fue detenido en Londres y enviado de vuelta. Temiendo ser encarcelado en su país, Shah se quedó en el aeropuerto de Nairobi. En julio del 2005 se le concedió la nacionalidad británica y regresó a Inglaterra.

Califique
2
( votos)