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El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, denunció hoy, martes 17 de septiembre de 2013, que la petrolera estadounidense Texaco, luego adquirida por Chevron, dejó más de 1 000 piscinas de desechos petroleros regadas por los campos que operó en la Amazonía.

Tras un recorrido en el que introdujo una mano en el barro, para evidenciar al mundo los vestigios de crudo en la vegetación y agua, habló con periodistas.

"Esta es la mano sucia de Chevron", dijo Correa tras haber metido la mano en una de esas piscinas con el fin, dijo, de mostrar la "verdad" sobre las prácticas por las que Chevron, como nueva dueña de Texaco, que operó en este país de 1962 a 1999, fue condenada en Ecuador a pagar una multimillonaria indemnización.

Correa explicó que la empresa petrolera comenzó una campaña de desprestigio en contra del país. Para esto ha contratado, según dijo, 900 abogados y ha gastado USD 400 millones, para hacer "lobby para que nos quiten las preferencias arancelarias".
 
"Podemos someter a esta transnacional evitando comprar sus productos e ir a las gasolineras y diciéndoles a los accionistas que vendan sus acciones".
 
Según sus cálculos, la compañía ha contaminado y no ha remediado "1000 piscinas". Esto es "18 veces más grave que el derrame de Exxon en las costas de Alaska".
 
La alcaldesa de Richmond estuvo en el lanzamiento de la campaña, apoyando la iniciativa. Un caso similar de contaminación se vivió en esa localidad de California (EE.UU.).

"Esto es Chevron Texaco, esto es lo que dice que no existe", añadió el mandatario mientras intentaba mantener el equilibrio sobre los troncos que cubrían parte del reservorio de desechos en el pozo Aguarico 4, que dejó de operar hace unos 26 años.

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Correa llamó a la comunidad internacional a "reaccionar contra tanta impunidad" y dijo que convocará próximamente a personalidades mundiales para que apoyen su campaña.

Asimismo, pidió a los estadounidenses que no consuman productos Chevron, compañía que, según dijo, ha invertido cientos de millones de dólares en una campaña para evadir sus responsabilidades judiciales en Ecuador, donde fue condenado a pagar 19 000 millones de dólares como indemnización por daños al medio ambiente.

Con muestras de indignación, Correa dijo que los desechos petroleros han causado graves daños a la naturaleza y a la salud de los habitantes de la zona. Recordó, además, que en el juicio iniciado hace más de 13 años por colonos e indígenas amazónicos contra Chevron, el Gobierno ecuatoriano no ha intervenido, ya que se trata de un proceso entre privados. No obstante, dijo que su Gobierno se ha visto en la obligación de reaccionar frente a la "campaña de desprestigio" que la petrolera ha emprendido.

Chevron ha demandado al Estado ecuatoriano ante un tribunal de arbitraje de la Corte de La Haya, donde ha pedido que se le endose el pago de la multimillonaria indemnización a la que fue condenada por la Corte de Justicia de la provincia de Sucumbíos.

El tribunal de La Haya ha aceptado la acción de Chevron, lo que para Correa es una "barbaridad jurídica" y una demostración de que en el mundo manda el poder del capital.

"Sólo unidos" se puede enfrentar a "los millones" de dólares que ha invertido Chevron, añadió el mandatario tras agradecer a países amigos como Venezuela y Nicaragua que se han solidarizado con Ecuador en esta causa, así como a procesos de integración regional como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Alianza Bolivariana para los pueblos de América (ALBA).

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