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Cuatro pescadores tejen redes junto a una loma, en el recinto Las Piedras, parroquia Tachina (Esmeraldas).

El lugar es un símbolo de la revolución liberal. Ahí, las huestes de Eloy Alfaro se rebelaron al enterarse de su brutal asesinato en Quito, el 28 de enero de 1912.

El cerro, de 200 metros, ahora es poco visitado. No hay un monumento que evoque el legado histórico. Sus habitantes se han esmerado en difundirlo a los visitantes, de boca en boca. A veces, vinculando en un solo relato el mito con la historia. Como el que escuchó el pescador Carlos Arboleda de su abuelo. “Dicen que ahí están enterrados los cuerpos de los oficiales que se enfrentaron al gobierno de Leonidas Plaza”. Este general liberal gobernó meses después de la masacre.

En Esmeraldas, Alfaro tenía a sus guerrillas más fieles. Eran los montoneros que andaban a caballo en la espesa vegetación.

Fueron los primeros que se alzaron contra Ignacio de Vintimilla en 1882 y 1883. También quienes lo proclamaron Jefe Supremo en 1895, meses antes de que se lo reconociera en Guayaquil como tal y se diera inicio a la Revolución Liberal, según Walter Rivera, de la Fundación Eloy Alfaro.

La cruel matanza de 1912 no calmó a las huestes de esta zona. Uno de los combates más importantes fue el de El Guayabo, en la parroquia Majua, junto al río Esmeraldas, entre 10 el 12 de diciembre de 1913. Fue en la hacienda de Peregrino Montero, donde acamparon los revolucionarios. La hacienda ya no está, pero el sitio es visitado por los seguidores de Carlos Concha y Alfaro. Concha fue un líder local liberal clave en la revolución. Acompañó a Alfaro en la campaña de 1895, cuando derrotaron a las fuerzas gubernamentales en Cuenca.

18 años después, en la batalla de El Guayabo, enfrentó a 1 200 policías y soldados del Ejército. Los venció con sus montoneros.

La zona hoy es agrícola. El sitio donde estuvo la hacienda está cubierto de una espesa vegetación y, después de 100 años, no quedan vestigios. Los reconocimientos a Concha y Alfaro se han concentrado en la capital de Esmeraldas. Ahí se colocó un busto del Viejo Luchador y se bautizaron dos centros educativos con los nombres de ambos revolucionarios.

Asunción Tenorio es familiar de uno de los excombatientes de El Guayabo. Resalta el coraje de los ejércitos que Alfaro tenía en Esmeraldas y Manabí. “Eran de los más temidos y sangrientos. No tenían miedo a la muerte. Los soldados del Ejército oficial se negaban a llegar a Esmeraldas”.

Otro de los combates se dio en la playa de Tacusa y Camarones. Los poblados se pueden observar desde lo alto del cerro. El resultado fue el mismo. En 1914 el Ejército oficialista no pudo contra los rebeldes que invocaban a Alfaro.

Esas poblaciones ubicadas en el perfil costero, al norte de la provincia de Esmeraldas, viven de la actividad pesquera. En la memoria de Rubén Intriago, morador de la zona, hay ligeros recuerdos de lo que le contaron sus abuelos.

Un tercer combate se dio en lo que es hoy La Propicia 1, en el sur de la ciudad, el 5 de mayo de 1914. Ahí, actualmente, está instalado el Batallón de Infantería Motorizado (Bimot-13), el Comando de la Policía...

Alejandro Luna, un ex pescador de 75 años de Rioverde, dice que en el cerro, ubicado a la entrada de ese cantón, se hallaron restos de escopetas y machetes escondidos por los guerreros de Alfaro.

Desde el año 2002, la Fundación Eloy Alfaro empezó a revivir estos escenarios para darlos a conocer a la provincia y al país.

Su presidente, Walter Rivera, dijo que se hace un especial énfasis en la figura de Concha, porque ha sido minimizada en la historia oficial. Luego del asesinato de Alfaro, este líder hizo público un manifiesto donde se responsabilizaba de la muerte a Plaza.

Entonces, inició una campaña en varias provincias del país para propiciar una revuelta contra ese Gobierno y se mantuvo firme en Esmeraldas hasta su muerte. Su campaña se llamó Santa Misión.

Comenzó con 50 guerrilleros el 24 de septiembre de 1913 y creció como la espuma. “Eso hoy pocos lo recuerdan”, dice Rivera. Esa misma noche se tomaron el cuartel de la Policía de Esmeraldas, cerca al malecón de la ciudad.

Ahí actualmente se encuentran las viejas instalaciones de la cooperativa de transportes urbanos Occidentales, en las calles 9 de Octubre y José de Sucre.

Otros símbolos

El 7 de octubre de 1941,  el Congreso Nacional decretó la cantonización de Eloy Alfaro, en reconocimiento al Viejo Luchador. Antes, el poblado esmeraldeño tenía el nombre de la que hoy es la cabecera cantonal: Limones.

En   Esmeraldas,   una escuela, un colegio y una calle también  llevan el nombre de Alfaro. El nombre de Carlos Concha lo lleva  un colegio,  una parroquia  y una calle.


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