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La fuerza del agua cayendo desde el río Chin Chin hacia el Pastaza, en la cascada conocida como el Manto de la Novia, atrae e intimida.

Desde los miradores que hay en la carretera Baños-Puyo, en el cantón Baños (Tungurahua), se puede disfrutar del paisaje y a la vez asumir el reto de cruzar hacia el otro lado, sobre el torrentoso vacío, a alta velocidad.

A algunos visitantes les cuesta decidirse. Pero lugareños como Hugo Razo, quien desde hace seis años brinda el servicio de la tarabita y canopy, está listo para motivar a la gente a que se aventure.

Él es prolijo al colocar el arnés de seguridad en su negocio Águilas del Manto. Ajusta las correas y da las instrucciones a los visitantes. Una vez sujeto el gancho a los cables y cuerdas, no hay vuelta atrás.

Al inicio, la sensación de vacío intimida. Pero enseguida, los segundos que dura el viaje sobre rocas, agua y vegetación se vuelven placenteros. En estos días, el viento helado de las frías mañanas baneñas se convierte en un complemento para disfrutar del corto, pero intenso viaje.

Al llegar del otro lado, se siente paz. Solo los gritos de un grupo de turistas que llegaron de los Estados Unidos interrumpen la calma.

Ellos eligieron cruzar en familia por la tarabita. Néstor Veloz estaba fascinado. El guayaquileño está disfrutando de su reencuentro con el país luego de 30 años sin visitarlo. "De lo que yo dejé a lo que me encontré ahora… ufff. No puedo explicar lo diferente que está".

Celebra sus 50 años de matrimonio con su esposa Blanca, haciendo un recorrido por el país, junto a dos de sus hijos y seis nietos. La nostalgia y la emoción se juntan al ver que sus nietas al fin pudieron conocer el país donde él creció.

En Baños no se siente un temor evidente por las recientes explosiones del volcán Tungurahua.

La ciudad está al pie del coloso, que el domingo pasado emanó flujos piroclásticos y cuya nube de ceniza llegó a varias provincias.

Pese al estado de alerta actual, la ciudad está segura. Así lo afirman el Cabildo, la Cámara de Turismo y los operadores que ofrecen paquetes para disfrutar de días de descanso, deporte o adrenalina en distintos puntos de la ciudad como parte de la temporada turística volcánica que se promociona desde esta semana.

Esta población está en una zona que no ha sido afectada mayormente por las últimas reactivaciones. Sin embargo, hay un plan de contingencia y un sistema de alerta temprana, para proteger a la población y a los visitantes.

El volcán está en un constante monitoreo, a cargo del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional y al menos 23 vigías que custodian al volcán desde distintos puntos en sus faldas. En Baños hay 18 sirenas distribuidas por sitios estratégicos, seis refugios temporales, señalética y puestos de información, en caso de emergencias.

Por ello, turistas como Alan Young, Susi Álvarez e Izzy Heath disfrutan con tranquilidad de los paisajes del cantón. Él, primero, llegó a Bahía de Caráquez en un velero y ellas viajaron en avión.

En cuatro días en Baños han visitado los complejos de aguas termales, recorrido el mercado y paseado en bicicleta.

Desde el puente sobre el río Blanco, toman fotos y admiran las montañas verduscas y nubladas, pero no quieren saber de canopy, canyoning ni saltos al vacío. Prefieren disfrutar del lugar con más calma, pero aseguran que el tiempo les ha resultado corto para pasear. "Baños es bellísimo. We love Ecuador. La gente es amable, generosa y de corazón grande. We love helados. Delicious". Construyen la frase entre los tres, con un emocionado 'spanglish'.

Ofertas para hacer el tour de las cascadas y conocer las de Ulba, Chamana, Agoyán, Guamal, Puertas del Cielo, Manto de la Novia, San Jorge, San Pedro, o el Pailón del Diablo abundan en las calles de Baños. Y ya en camino a estos lugares, también hay quienes motivan a la gente a divertirse.

Dos niños estadounidenses decidieron aventurarse en el canopy y sus familiares repetían frases como "he is superman" o "oh Dios mío, oh my God". Los gritos en pleno vuelo reflejaban su emoción, a poca distancia del activo volcán.

Los costos y actividades

Actividades como el canopy,  el rafting, el canyoning o el puenting cuestan entre USD 6 y 35, según la distancia o el tour.

Se puede contratar paquetes turísticos en el centro de la ciudad, para viajar en bicicleta, 'buggies', cuadrones, motos, chivas o buses.

En la ciudad y en los miradores de cascadas hay servicio de alimentación y bebidas. En el paradero Virgen de Agua Santa, por ejemplo, se ofrecen parrilladas, trucha, pollo o chuletas.

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