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La premisa actual en el agro es tener mayor tecnología en el riego para obtener más producción.

Lo dice Alexandro Tonello, gerente general de Soluciones Agrícolas, empresa con sede en Cayambe que da servicios a más de 20 haciendas ganaderas, agrícolas y florícolas de esta zona.

En estos sectores los tipos de riego más utilizados son tres: la microaspersión, la aspersión y el goteo. Sin embargo, varios expertos consultados confirman que existe otra opción que es la más utilizada en el agro. Se trata de la inundación o riego por canales.

La quinta técnica que se utiliza, pero a gran escala, es la que se hace con pivote (una estructura horizontal con aspersores) en las haciendas ganaderas.

Según el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca, en el país hay 12,3 millones de hectáreas cultivadas. De esas, 3,3 millones son pastos y de acuerdo con Xavier Vásconez, gerente de ventas de Agro Consultores, es el cultivo que más utiliza la aspersión, seguido por el banano.

Eli Kicillof, gerente de ventas de Jhon Deere Water Ecuador, antes Israriego, dice que el tipo de riego depende del cultivo y de cuánta tierra se haya sembrado. “Es como un traje hecho a la medida”.

De acuerdo con estos expertos, en la última década, la tecnificación en sistemas de riego ha llegado al campo ecuatoriano. Los canales de riego ya no se utilizan tanto como antes y el método más utilizado es la aspersión.

“Sobre todo en los cultivos de hortalizas, el riego se ha tecnificado más. Productos como el brócoli y la alcachofa son regados por goteo y, sobre todo por aspersión”, explica Vásconez. Y agrega: “En Cotopaxi hay proyectos de riego presurizados, donde cada agricultor y ganadero tiene a su disposición la cantidad de agua que necesita para su tierra”.

Mary Vargas, propietaria de la hacienda San José, en la parroquia Pastocalle (Cotopaxi), utiliza la microaspersión en las 10 hectáreas de pasto que tiene para alimentar a su ganado. “La microaspersión es el mejor sistema para mantener los pastizales. El riego presurizado nos ayuda a tener una mejor producción”.

En la hacienda de Vargas se producen 30 litros de leche diarios y la cantidad de agua que utiliza el microaspersor es 0,5 litros por segundo. Mientras que en otra hacienda del sector, de más de 300 hectáreas (cuyos propietarios prefieren la reserva del nombre), el riego se hace a través de un pivote central. Es un sistema capaz de regar extensiones de tierra de hasta 100 hectáreas, gracias a su eje central que permite un movimiento de 90 grados.

La tecnificación es más evidente en la Sierra. Según Javier Cano, técnico de Jhon Deere Water, el gran cambio en esta zona se ha dado también porque los agricultores han comprobado la eficacia de los nuevos sistemas.

Y señala que en la Costa se están adaptando los cultivos al goteo y aspersión en cultivos de banano, cacao y palma africana.

Uno de los puntos determinantes para la implantación del riego en Ecuador es el conflicto por la propiedad del agua.

“La gente está acostumbrada a tener determinada cantidad de agua. Implantar sistemas presurizados no es fácil al principio, porque el agua es un bien que traspasa lo productivo. Es un tema de identidad”, dice Cano.

Para Tonello, la aspersión y el goteo tienen una ventaja adicional: la fertilización.Según el representante de Soluciones Agrícolas, el fertiriego es el futuro de la agricultura del país.

“Los pequeños agroganaderos -asegura- ya están implantando este sistema, que además de regar cuida que el cultivo no sea destruido por plagas”. En un equipo básico de microaspersión un campesino puede invertir entre USD 800 y 1000, dice Tonello.

Eficiencia y costos de los sistemas de riego

En huertos e invernaderos el cultivo más utilizado es el microaspersor o nebulizadores.

El goteo tiene un 90% de efectividad. La aspersión, entre 50% y 70 % de efectividad.

La ventaja  del goteo es que necesita menos energía para funcionar. Mientras que su desventaja está en los costos, ya que se necesita una gran inversión.

Un equipo de goteo puede costar entre USD 2 500 y 10  500 por hectárea.

El dispositivo de microaspersión cuesta entre USD 1 500 y 3 000 por hectárea.

El equipo más económico es el de aspersión. Este cuesta entre USD 800 y 1 000 por hectárea. Este equipo requiere una revisión  técnica trimestral.
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