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Ataviados con llamativos trajes que identifican a su etnia, Francisco Calle y Estela Jimbiki reciben a un grupo de turistas. "Penker binityarum" (bienvenido en la lengua shuar) repiten constantemente mientras extienden su mano.

Él, como líder de la comunidad, luce una corona de plumas rojas, el torso desnudo y en su mano izquierda siempre lleva una nanki (lanza) hecha con chonta. Ella viste un traje azul así como varios adornos en cuello, cintura y pies.

A 3,5 km del cantón Bucay (Guayas), se asienta la Comunidad Shuar Río Limón. Hoy, su centenar de habitantes busca en el turismo una nueva fuente de desarrollo.

Los comuneros viven de la agricultura. Un 90% se dedica a trabajar para las haciendas de la zona. En la comunidad siembran sus propios alimentos.

"Nuestros antepasados llegaron a tener por aquí unas 220 hectáreas, pero por desconocimiento legal y porque muchos hacendados fueron mermando, ahora tenemos solo 2,5 hectáreas", cuenta Calle.

En una mañana muy soleada, los shuar reciben a un grupo de extranjeros y nacionales (operadores turísticos y periodistas especializados). Ellos llegaron en el ferrocarril partiendo desde Quito.

Bucay es una parada obligada dentro del programa del Tren Crucero que oficialmente atenderá al público desde el 4 de junio. Y la Comunidad Río Limón es parte de los atractivos del paquete turístico.

Yankuam, uno de los ancianos de la comunidad, ofrece un ritual de bienvenida a los visitantes. Luego, un grupo de niños y niñas, con vestimentas típicas, efectúan un baile de agradecimiento a la naturaleza, con el que representan la forma cómo sus ancestros cazaban monos en la selva y recolectaban plantas para alimentarse.

Con el movimiento de sus cuerpos, los nueve menores hacen sonar piedras y semillas amarradas en su cintura, puños y pies. Mientras tanto, desde una cabaña contigua a la zona de eventos, un olor a comida inquieta.

Parte de la promoción y recorrido incluye la degustación de platos típicos shuar. María, quien está pendiente de la preparación, explica que el ayungura que servirán es hecho a base de yuca, pollo y varias plantas que ellos siembran. "Eso lo servimos con una chicha de yuca o de chonta".

La visita al sitio incluye un paseo por la huerta de la comuna. Shuar Ajak (huerto shuar) se lee sobre una madera. Alrededor está identificada la diversidad de plantas: wampa (guabo), pachina (papa china), inchi (camote), cucucha (naranjilla shuar usada en medicinas especialmente para niños), nuce (maní), mama (yuca)… También está el área de artesanías y el sitio donde la Wbishim, la persona que aleja los malos espíritus, hace limpias con hierbas, entre ellos el guanto que es la más sagrada planta de los shuar y que además se usa para fines medicinales. La encargada de esta labor es Blanca López Nuncui, una de las mujeres mayores del grupo.

En la comuna existe una escuela que fue remodelada por la Prefectura del Guayas. Allí los niños reciben educación bilingüe. "Buscamos que no se pierda nuestra lengua", acota Calle, integrante de la quinta generación shuar nacido en Bucay, pero que de niño fue enviado al Oriente para perfeccionar su idioma. Ahora, además, aprende inglés y francés para dar una mejor atención al extranjero.

La escuela fiscal de seis aulas lleva el nombre de Juan López Tiwuiram, el shuar más antiguo de la zona que aún vive. Nació por 1900. Antes del 2000 recopiló la historia de sus ancestros y la plasmó, a través de Julio Wajai Mashu, en el documento 'La nacionalidad shuar de la Costa'.

Los promotores turísticos de la comunidad en Bucay se encargan de reproducir esa historia con los visitantes. "Durante la época de la presidencia del Gral. Juan José Flores en el año de 1830, existió un shuar llamado Yakum y sus dos hijos Nase y Etsa, quienes partieron desde sitios remotos en la Amazonía rumbo hacia la cordillera de los Andes…".

Mientras las fotografías, especialmente a los niños de la comunidad no cesan, Estela Jimbiki explica que frente al modernismo y la tecnología, luchan por mantener latentes sus costumbres y tradiciones. "Aquí tenemos televisión, equipos de música, celulares, pero les inculcamos a los pequeños y a los jóvenes a no olvidar nuestros ancestros y quienes somos".

Aunque con el tiempo optaron por cambios a la forma de vida de sus antepasados quienes eran guerreros nómadas que vivían de la caza de animales. Ahora viven en armonía de la naturaleza .

Con un arum paitia (nos vemos) se despiden de los visitantes, regalando la sonrisa del adiós.

Visitas programadas

Cuenta la historia que  el shuar Yakum llegó a la zona y la bautizó como Wampay, antes que se fundara el pueblo de Bucay.

La comuna shuar forma  parte de la Ruta de la Aventura de la Prefectura del Guayas. Tiene el apoyo del Municipio de Bucay.

Los jóvenes estudian en  colegios de Bucay. Los que no, trabajan en haciendas.

Las mujeres elaboran artesanías con piedras, semillas de la Amazonía y de palmito de la zona.

Las visitas turísticas se  hacen previa coordinación telefónica al 09 3999 0801.

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