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La parroquia Quisapincha es uno de los asentamientos indígenas más antiguos en Tungurahua. Sin embargo, su desarrollo quedó rezagado de Ambato a pesar de hallarse a poco menos de media hora de la capital de Tungurahua.

En la última década, la zona urbana de Quisapincha se desarrolló con la manufactura de chompas y otras prendas de vestir. Además, el turismo comercial creció significativamente con el asfaltado de la carretera Ambato-Pin llo-Ambatillo-Quisapincha y la construcción del Parque Provincial de la Familia.

Pero en las comunidades rurales la situación fue diferente. En 18 comunidades donde viven más de 11 000 indígenas los problemas de hacinamiento, pobreza, servicios básicos y de salud continúan. Esto a pesar de la gestión que realizó desde 1993 la Corporación de Organizaciones Campesinas e Indígenas de Quisapincha (Cociq).

Esta organización se desintegró hace tres años y fue reemplazada por otro grupo denominado Pueblo Indígena de Quisapincha. Así lo refirió Luis Iza, presidente de la Junta Parroquial.

“No tenemos agua potable, el líquido es entubado. El alcantarillado no es para todos. El 70% de la población es pobre y las familias tienen muchos hijos. Un grupo de ocho miembros vive diariamente con USD 5. Es decir, que para alimentar a cada uno se cuenta con USD 0,70”, dijo Iza.

En ese contexto, el brote de sarampión ocasionó mucha preocupación en Quisapincha. Y el sufrimiento por el hacinamiento y los malos servicios no mejoró para los afectados, a pesar de haber recibido ayuda en el Hospital Docente Ambato.

Cada mañana, desde el jueves pasado, en la sala de Pediatría de ese centro hospitalario los parientes de 29 niños y de dos adultos contagiados con sarampión africano deben sortear muchas dificultades. A las 06:00, las enfermeras les piden que levanten los cartones, colchones, cobijas, sillas y sillones que les sirvieron para pasar la noche.

A las 07:00 ingresan los pequeños contenedores de alimentos. Llevan el desayuno para los pacientes y sus allegados. El personal administrativo y de enfermería está protegido con cofias, mandiles, guantes, mascarillas. No así los familiares.

La rutina en el hospital alteró la cotidianidad en Illahua Chico, la comuna indígena donde más casos de sarampión se registraron.

En esa población, localizada en los fríos paramos de Tungurahua, los padres y hermanos mayores sustituyeron a las mujeres en el campo. Ellos se encargan de cultivar las papas, cebolla, ajo, habas, col, ocas, cebada, entre otros productos que luego venderán en las dos ferias semanales en esa parroquia y el lunes en Ambato.

El Ministerio de Salud  confía en el cerco epidemiológico

El director general de Salud, Juan Martín Moreira, informó que en septiembre se notificaron 26 casos de sarampión. De estos,  ocho fueron  confirmados por laboratorio y dos  identificados con el genotipo B3 (que circula en África).
Estos  casos se registraron en las parroquias  Atahualpa y Quisapincha,  jurisdicción del cantón Ambato en  Tungurahua. Ambas se encuentran a 10 y 30 minutos del centro ambateño.
 
“El hallazgo de los casos se debió al estado de alerta de vigilancia que se mantiene en el país, luego de que en abril del 2011, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) declararon la alerta epidemiológica en la región de las Américas, ante el aumento de casos de sarampión importados”, dijo Juan Martín Moreira.

Estos incidentes  provienen de países donde se consideraba eliminada la enfermedad como Estados Unidos o donde persiste en forma endémica como África.

En las regiones se han reportado 1 005 casos de sarampión distribuidos en varios países de todo el continente americano. Según Moreira, se anotaron los cuatro primeros casos de sarampión en Tungurahua , en   julio pasado.
“De inmediato,  se realizó un cerco epidemiológico y se procedió a vacunar a la población situada en un área de un  kilómetro  a la redonda”,
explicó Moreira.

Según el Ministerio de Salud Pública (MSP), los técnicos del Programa Ampliado de Inmunizaciones y la Dirección Provincial de Salud de Tungurahua investigaron los casos sospechosos que se notificaron.
También se  realizaron visitas domiciliarias y se tomaron muestras para laboratorio y brindaron una atención oportuna en  los casos registrados.

“Las autoridades de salud realizan un permanente monitoreo de cobertura para las vacunas SR (Sarampión y Rubéola) y SRC (Síndrome de Rubéola Congénita). Esto va de la mano con la   dotación adecuada de biológicos (SR) a los bancos provinciales de vacuna y de áreas de salud para la ejecución de la vacunación”, dijo el funcionario.
 
El personal del Ministerio de  Salud que labora en  emergencia y pediatría de los hospitales  fue  vacunado.


Punto de vista

Luis Francesco Córdoba/ Médico ambateño

'No se vacunó a toda la población '

El brote de sarampión en varias parroquias de Tungurahua nos deja dos lecturas.
La primera es el hecho de que no se realizó una cobertura de la vacunación en un 100 por ciento de la población rural especialmente. Esto abrió la puerta para que la enfermedad apareciera en las poblaciones marginales que no tienen acceso a los servicios de salud y no cuentan con las comodidades de la vida urbana.

El segundo aspecto es que el sarampión fue importado por alguna persona que visitó el Ecuador. Específicamente, la comunidad denominada Illahua Chico.

Por este motivo se debe exigir a los extranjeros un certificado de vacunación contra el sarampión y otras enfermedades que podrían afectar a la población considerada sensible o que está desprotegida. En algunos países de Latinoamérica se exige ese documento y no solo para confirmar la inoculación contra la enfermedad que nos ocupa, sino también contra la tuberculosis, rubéola, fiebre amarilla, entre otras.

Esto aparentemente no tendría importancia, pero debemos darle la importancia necesaria, porque el virus del sarampión está presente a nivel mundial.

A pesar de que la incidencia de la enfermedad tiende a ser muy variable, en particular en los países en desarrollo en Latinoamérica y África, siempre habrá epidemias de sarampión locales con una elevada morbilidad y mortalidad. Esperemos que las acciones sanitarias que se han aplicado sean suficientes para evitar una propagación del virus.
En todo caso, la población también tiene que adoptar medidas preventivas.

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