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Las crecientes de los ríos Chico y Portoviejo ocasionaron serios daños en los sectores agrícola, vial y residencial de 20 recintos del cantón Rocafuerte, en el centro de Manabí. El agua sobrepasó el metro de altura en sectores residenciales de Sosote y Tierras Amarillas de Rocafuerte.

Mariela Macías vive en el callejón de la ciudadela Rosita de Sosote. “Esta es una inundación histórica, nunca el agua ha sobrepasado los 30 centímetros de altura. Nos llega hasta la cintura”, comentó la robusta mujer, de tez blanca y fuerte tono de voz.

Para Lucía Vélez, vecina del sector, comprar resulta muy difícil desde hace cuatro días. “Tengo que caminar en medio de 300 metros de agua que sobrepasa mi cintura para comprar arroz, carne, leche y agua para beber”, señala. La casa de Lucía está inundada y todos los productos que tenía almacenados se dañaron después de la creciente.

Quienes viven en la ciudadela Rosita aún esperan la ayuda del Gobierno. El drama en cada vivienda es notorio. Arturo Román tuvo que acoger a cinco familias tras la inundación. “Son mis hijos y nietos. Son 35 niños de entre 3 y 7 años que están alojados incluso en el balcón del segundo piso de la casa de hormigón.

Los 12 adultos y el joven de 18 años que también comparten la vivienda duermen cerca uno del otro. “No hay toldos, peor algún repelente que nos proteja de los mosquitos transmisores del dengue. Por la noches se dan un festín con nuestra sangre”, reseña el patriarca Arturo Román.

Inundaciones en el cantón Salitre

El agua, de color café oscuro, producto de los sedimentos que acarrean las crecientes, cubre buena parte de los cultivos. Las plantaciones de arroz sucumbieron y se prevén fuertes pérdidas para los agricultores de esta zona. En las plantaciones de cacao y maíz, solo observan hojas amarillas. De los puentes, apenas se pueden mirar los filos de los pasamanos.

Incluso, el funeral de un adulto mayor que murió hace tres días se realizó en medio del agua. El cortejo fúnebre se trasladó desde la zona de Puerto Loor. Quienes cargaban el ataúd caminaban con mucho cuidado para cruzar la creciente del río Portoviejo.

Los familiares lloraban desconsoladamente. A ratos ignoraban el peligro que significaba cruzar por el río que crecía rápidamente, después de las 10:00 de ayer.

Quienes acompañaban el cortejo fúnebre decían “hasta para morir hay que tener suerte en estos lugares olvidados de Manabí”.

Más de 35 minutos tardaron los 250 familiares y amigos en cruzar la creciente del río Portoviejo, para luego continuar rumbo al cementerio, ubicado en la zona urbana de Rocafuerte.

Mientras tanto, el nivel del agua aumentaba. Desde la represa Poza Honda, ubicada en la parte alta del cantón Santa Ana, donde nace el río Portoviejo, el líquido se dirigía al vertedero del embalse.

El reservorio llegó al límite de almacenamiento, 100 millones de metros cúbicos de agua. La carretera en el sector de El Ceibal, en el centro de Manabí y Rocafuerte, sigue siendo la más afectada por las crecientes. Los propietarios de vehículos cruzan un tramo de dos kilómetros con la ayuda de campesinos. Ellos se han convertido en guías en estos días de inundaciones.

“Dirigimos a los conductores por los sitios donde no hay rocas o huecos, a cambio de algunos centavos”, contaron. “Los conductores no quieren que sus automotores se dañen”, comentó Fabián Cedeño, un joven de 23 años que en estos días se gana la vida en medio de las crecientes de los ríos Portoviejo y Chico.

Inundación en Vinces

Imágenes de la inundación en Vinces. Fotos: Enrique Pesantes / EL COMERCIO

Según Ricardo Cabrera, funcionario de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) de Manabí, al momento los técnicos de la entidad trabajan en un censo para conocer el número de personas afectadas, número de casas inundadas y hectáreas de cultivos que se han perdido a causa de las inundaciones.

“Las personas que necesiten ayuda serán atendidas en los próximos días. Es necesario conocer el tipo de necesidad de cada familia para establecer el tipo de ayuda”, dijo el funcionario.


En otras provincias

Los  más de  30 000 habitantes de Pangua, cantón de la provincia de Cotopaxi, están aislados debido a los continuos derrumbes. El paso está interrumpido desde y hacia el cantón. Hasta el momento no se registran pérdidas humanas. Sin embargo, se espera un balance oficial.

Babahoyo, Palenque y  Vinces son cantones de la provincia de Los Ríos que siguen soportando inundaciones, en las zonas urbanas y rurales. Los comités de emergencia están activados.

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