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La casa pudiera no ser el hogar dulce hogar que todos desearían. También hay riesgos que se pueden evitar.

Los envenenamientos, caídas, quemaduras y electrocutados son algunos de los probables accidentes que cualquier miembro de la familia podría sufrir dentro de una vivienda si no se toman las medidas básicas de seguridad.

Los niños y las personas de la tercera edad son los más expuestos. Por eso, los expertos recomiendan identificar previamente los posibles lugares de peligro antes de habitar una casa propia o rentada.

Es necesario preguntarle al propietario acerca de cómo se realizaron las instalaciones eléctricas, los materiales que se emplearon para levantar las losas o para cubrir los pisos y las paredes y otros detalles.

Los accidentes domésticos representan la quinta causa de muerte en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En estos incidentes influyen sobre todo en la disminución de los sentidos de la persona y los factores de riesgo del propio hogar. Es preciso tomar ciertas precauciones y deshacerse de todo lo que pueda ser un elemento peligroso. Un cable suelto, una alfombra arrugada, unas tijeras olvidadas...son riesgos potenciales.

Cuchillos filosos. Hay que tener cuidado con los útiles de cocina. Al abrir las latas y, sobre todo, al cortar los alimentos es preciso hacerlo en sentido contrario al cuerpo. Evite utilizar cuchillos demasiado afilados, manipular objetos de vidrio y cuidando de no enredarse en los cables.

Quemaduras. Los mangos de las sartenes, ollas, cocinas, no deben sobrepasar el espacio de la cocina. Utilizar preferentemente los quemadores interiores de la estufa. Cuando se cocine se debe utilizar siempre unas manoplas.

Objetos cortantes y punzantes. Los cuchillos y las tijeras son los objetos que a todos se les olvidan en cualquier lugar de la casa y quienes los encuentran primero son precisamente los más pequeños. Por eso, deben guardarse en cajones cerrados y de ser posible con llave o en sitios altos.

Las armas de fuego. Quienes manejen o posean armas deben tener un claro conocimiento de ellas. El revólver debe ser tratado como si estuviera cargado. El cañón debe apuntar siempre hacia una dirección segura: hacia arriba o hacia abajo.

Asfixia respiratoria. Podría ocurrir cuando se introducen objetos en la nariz o la boca. Hay que animarle a toser sin golpearle la espalda. Presionar en el plexo solar, bajo las costillas. Eso le ayudará a expulsar el artículo que le impedía el ingreso de aire.

Mordeduras y arañazos. Los perros y gatos son habituales en los hogares. Sin embargo, los niños están expuestos a ser atacados por estas mascotas. Lave la herida con jabón líquido. Si hay sangrado utilice gasas, vendas y alcohol antiséptico. Si se requiere lleve a la víctima al médico.

Incendios en casa. Los cortocircuitos en casas de madera y el uso de velas para alumbrarse son las principales causas de incendios en el hogar.

Revise con un experto las instalaciones eléctricas de toda la vivienda. Coloque la vela flameada en un plato con agua. Si se cae, se apaga.

Peligro en las terrazas y en los patios. En muchas construcciones nuevas, especialmente en condominios, se dejan sobresalir varillas de hierro.

No importa si tienen unos centímetros de alto. Los niños pueden tropezar y caer sobre esos materiales. Por eso deben de cortarse a ras.

Golpes por muebles. ¿A quién no le ha caído un cajón abierto o un estante suelto? Por eso, se deben fijar a la pared, con clavos o tornillos, las estanterías y los armarios y colocar topes en los cajones para que no se salgan.

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