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A Melina Cisneros le bastó cuidar un día y una noche a uno de los bebés simuladores para darse cuenta lo complicado que es ser mamá.

“Cada cinco minutos lloraba. No sabía si tenía hambre, frío o había que cambiarle de pañal”. La estudiante de 15 años de edad, del colegio Jacinto Collahuazo, de Otavalo, no pudo dormir. Así terminó el ejercicio de ser madre o padre por unos días, que impulsa el Municipio de Otavalo, a través del programa Bebé piénsalo bien.

Para ello se utilizan 10 muñecos, que pesan cinco libras. Miden y tienen la forma de un niño y se les denomina bebés simuladores.

“Están equipados con una computadora interior que emite la risa o el llanto de una infante, de acuerdo con el trato que se le ofrece”, explica Iván Hinojosa, coordinador de Gestión Social del Cabildo.

El lunes pasado se inauguró un nuevo taller que se dictará en los colegios de Otavalo. Asistieron 120 estudiantes y representantes de la Red de Gobiernos Estudiantiles y Consejo Cantonal de Niños Niñas y Adolescentes.

¿La razón? Otavalo es el cantón con mayor índice de embarazos precoces de Imbabura, asegura Hinojosa. “De 100 partos que se  atienden en el hospital San Luis, 22 corresponden a adolescentes de 14 a 17 años”. Esta situación preocupa al Municipio, pues repercute en los proyectos de desarrollo social del cantón.

Javier Yamberla y Soledad Capelo, facilitadores del Municipio, mostraron cómo los bebés electrónicos responden a los estímulos.

“Estos niños lloran por cuatro razones: cuando tienen hambre, cuando  tienen frío, cuando quieren que se les cambie el pañal o que se les saque los gases”, dice Yamberla.

Los facilitadores explican que por eso los estudiantes deben consolarlos con un biberón, cambiándoles el pañal o dándoles palmaditas en la espalda.

“Este programa fue diseñado en Costa Rica”, comenta Hinojosa. Ahora, dice, también se utiliza con éxito en México, Argentina, Chile, Estados Unidos... En el país hay experiencias similares en Pichincha, Santo Domingo, Mera y Tulcán.

En la última ciudad, la denominada Estrategia Nacional Intersectorial de Planificación Familiar y Prevención de Embarazos en Adolescentes (Enipla) está encargada de capacitar a los jóvenes.

En Carchi, la preocupación de las autoridades de salud y educación tiene su base en las estadísticas. Según los registros del hospital Luis G. Dávila, de Tulcán, se atiende un promedio de 150 partos mensuales, de los cuales entre 15 y 20 corresponden a adolescentes.

“De allí que el Enipla está enfocado en reducir los embarazos precoces”, explica Javier Tatés, coordinador del programa.

Las exposiciones se organizaron en cuatro centros educativos de Tulcán: San Antonio de Padua, Tulcán, Bolívar y Vicente Fierro. Ahí los alumnos conocieron sobre sexualidad, derechos que tienen, enfermedades de transmisión sexual y métodos anticonceptivos.

Además, por medio de cartillas, los participantes pudieron conocer sobre cómo utilizar el preservativo.

También armaron rompecabezas con los conceptos de sexualidad, observaron videos educativos y al final de la exposición participaron en una ruleta de preguntas, mediante la cual pudieron obtener obsequios como camisetas, pulseras, bolsos...

Para Yainnier Haro, del colegio Bolívar, la falta de información entre los adolescentes es la causa para que se den los embarazos. “Es esencial que enfrentemos las cosas sin tapujos”.

En eso coinciden los estudiantes de Otavalo, como Melina Cisneros, quien recomienda primero preparase académicamente, antes de ser padres.


Las últimas cifras


En el 2011, de entre toda la población de jóvenes de Carchi, se reportó un 33% de embarazos en adolescentes. Pero a finales del 2012 esa cifra se redujo a 30%.

La meta de la Estrategia Nacional Intersectorial de Planificación Familiar y Prevención de Embarazos en Adolescentes es reducir al 25% los embarazos precoces a escala nacional.

En Ecuador están prohibidas la expulsión, suspensión, negación de matrícula o cualquier tipo de discriminación en los planteles educativos de las estudiantes que estén en estado de gestación.

Los estudiantes pueden experimentar embarazos con mochilas que pesan cinco libras y tiene que cargar todo el día.

También pueden sentir la responsabilidad de ser padres cuidando a los bebés simuladores, que tiene un equipo computarizado en su interior.

El taller incluye cartillas en donde se aprende desde elegir a la pareja correcta hasta elaborar un presupuestos familiar.

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