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Una enfermera para atender 18 camas. Esa es la situación en algunos servicios del Hospital Eugenio Espejo, aunque la norma internacional señala que lo óptimo es una enfermera para 10 ó 12.

Margarita Silva, líder de las enfermeras del piso de cirugía general, revela el dato y lamenta los despidos y las renuncias de las compañeras que se fueron al Hospital San Francisco del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social. “Se fue personal formado”, dice.

El Eugenio Espejo en su última campaña de reclutamiento (hecha a través de la prensa, a inicios de noviembre) solicitó 50 enfermeras para suplir las ausencias, pero apenas se presentaron nueve aspirantes. El director de esta casa de salud, Rommel Martínez, asegura que a fin de mes se incorporarán 20 más que están en la rural. Pero no se cubre el déficit.

Se podría pensar que no hay suficientes enfermeras en el país, pero lo cierto es que las escuelas de enfermería gradúan cada año un promedio de 1 400 profesionales. Pero las nuevas enfermeras no aplican a los trabajos en las unidades públicas. Rosa Santamaría, presidenta del Colegio de Enfermeras de Pichincha, asegura que uno de los motivos es que no les dan estabilidad.

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Martínez asegura que renovarán los contratos por lo menos para un año. No es la primera vez que el hospital hace una convocatoria para reclutar enfermeras. Antes tuvo el proyecto de aumentar 147 camas, por lo que a inicios de octubre se hizo una convocatoria para contratar a 115 enfermeras. Pero solo se presentaron 40.

Las convocatorias del Hospital Eugenio Espejo ofrecen contratos ocasionales, por tres meses. La enfermera Lucía Naranjo, que lleva un mes y medio en cirugía general, dice que su contrato acabará en diciembre. “Ojalá me atajen”, señala esta profesional que antes trabajó dos años en el Oriente.

El trabajo de una enfermera es duro y de mucha responsabilidad. “No es chiste amanecerse al lado del paciente”, dice una de las enfermeras del área de emergencia del Eugenio Espejo que prefiere mantener el anonimato. Cuenta que en la noche es cuando hay más presión porque no están los médicos tratantes. “A veces hay una enfermera en el área de cuidados que tiene 13 camas, cuando la norma dice que en áreas sensibles debe haber una enfermera por cada cuatro camas”.

Las enfermeras también se alejan de las entidades públicas por la falta de recursos. “No hay facilidad de materiales, a veces necesitamos una medicación y no está disponible”, dice Kathy Gándara, enfermera que terminó la rural y entró al Eugenio Espejo con un contrato de tres meses.

Otro tema que desmotiva al gremio es la baja valoración que les ha dado el Ministerio de Salud. Las enfermeras arrancan ahora como servidores públicos número tres, con una remuneración de USD 935, contrario a otros profesionales, que también estudian cuatro años y empiezan como servidores públicos número 5.

A este descontento se sumó el aumento de las ocho horas. Las enfermeras habían conquistado un horario de seis horas, en virtud de que deben trabajar mañana, tarde, noche y fines de semana. Pero esto no se tomó en cuenta.

Punto de vista

Rosa Santamaría/ Colegio de Enfermeras

‘Hemos retrocedido 40 años’

“No entendemos el porqué ha salido casi un centenar de colegas en el país. Es injusto que hayan sacado profesionales a las que les faltaba entre 4 y 5 años por jubilarse. La enfermera no suele tener un negocio privado como los médicos, entonces qué van a hacer para tener una jubilación digna, les tocará ir a clínicas privadas donde les explotan, suelen tener una enfermera para atender tres pisos.

No acepto que se hable de corrupción, quizás haya algún caso de bajo rendimiento o maltrato, pero no de corrupción. Han salido compañeras líderes como Yolanda Núñez e Isabel Villacís, que pertenecen al Colegio de Enfermeras de Tungurahua.

Ahora se hacen contratos temporales, pero la gente quiere estabilidad e incentivos. Hay enfermeras que se han ido a Italia, España y Chile, donde son bien valoradas. Después de todo tenemos cuatro años de formación universitaria.

Nosotros sugerimos que se convoque a un concurso para dar nombramientos y van a ver cómo se llenan esas plazas. También pedimos que en la convocatoria que se haga se elimine el requisito de 2 años de experiencia, para que puedan entrar  las 1400 enfermeras que terminan su rural en diciembre.

Tuvimos 10 años de lucha con gobiernos de derecha para conseguir que nos respeten el horario de seis horas y ahora este gobierno de un plumazo ha borrado todo. Hemos retrocedido 40 años, cuando hacíamos turnos de 12 horas. Pedimos que se abra el diálogo y nos escuchen.

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