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Cuatro días después de las torrenciales lluvias que afectaron a algunos barrios de Tena y seis parroquias aledañas al río Napo y a sus afluentes, las familias afectadas aún seguían ayer secando y limpiando las paredes de sus casas.

Su ropa y cobijas cuelgan en tendederos improvisados en los patios y sus electrodomésticos y muebles están botados en el piso.

Según Milton Carrera, gobernador de Napo, hay nueve familias (25 personas) afectadas que se encuentran en albergues. Seis brigadas integradas por la Secretaría de Gestión de Riesgos (SNGR), el Cuerpo de Bomberos, la Policía Nacional y la Cruz Roja, junto con las entidades provinciales y las Fuerzas Armadas están recorriendo los barrios de Tena para cuantificar a las familias y verificar sus necesidades.

También se entregan paquetes de alimentos, de vestidos y de aseo a las familias más necesitadas. “A medida que vayamos registrando más afectados, solicitaremos más ayuda”, asegura Carrera. El funcionario dijo que el campo agrícola también está muy afectado.

“La gente perdió sus cultivos tanto para comercializarlos, como el café y el cacao, como frutas y verduras para su propio consumo”. Esto lo constataron el lunes en un recorrido aéreo por la zona.

Inundaciones en el Tena

La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) informó ayer, en la tarde, que 560 familias resultaron afectadas por las lluvias y desbordamientos de los ríos. También señaló que 11 casas, seis establecimientos educativos y un comedor escolar fueron destruidos. Además, informó que los sistemas de agua potable de las cabeceras cantonales de Archidona y Quijos colapsaron.

Esta es la evaluación que surgió tras la reunión que mantuvo la SNGR desde la mañana de ayer con autoridades locales y provinciales para cuantificar los daños causados por el temporal.

Mientras tanto, en Tena el puente carrozable, en el centro de la ciudad, continúa cerrado. En esa urbe, el barrio Gil Ramírez Dávalos es uno de los más afectados. Tubos, palos, piedras y arena están a lo largo de la avenida 15 de Noviembre. Por ese lugar se desbordó el estero Paushiyacu.

Allí, el Colegio Técnico Maximiliano Spiller sufrió grandes daños en la infraestructura de los talleres técnicos, baterías sanitarias, computadores, material didáctico, implementos deportivos, entre otros.

En un informe presentado a las autoridades se calcula las pérdidas en USD 220 850. “Teníamos previsto que el lunes (26) sea un día de fiesta porque apenas el viernes anterior (23) nos donaron equipos nuevos para el taller de soldadura y computadoras. Todo esto se dañó y se llevaron a Quito a repararlos. El 26 fue un día de minga para tratar de rescatar a nuestra institución”, dice Luzmila Andino, secretaria del plantel.

El estero atraviesa el colegio y desde allí se pueden ver los tubos del alcantarillado que colapsaron. La corriente del agua superó al muro de retención que el propio colegio había construido e inundó las instalaciones. El agua llegó a una altura de 60 centímetros sobre el nivel del piso.

“Tuvimos que perforar las paredes de la biblioteca y de los laboratorios para que salga el agua. Hasta el martes seguíamos sacando agua y limpiando el local”, cuenta Andino. En el colegio estudian 540 estudiantes.

Para la limpieza, recibieron ayuda del Cuerpo de Bomberos. Sin embargo, aún no tienen ninguna respuesta en cuanto a la reconstrucción del plantel educativo. En el informe solicitan a las autoridades la construcción de nuevas aulas para adecuar los laboratorios, los talleres y los baños que se perdieron.

Además, la construcción de un muro de contención a lo largo del estero. También la reubicación del puente de ingreso al colegio y del sistema de alcantarillado.

En el barrio Socoprón, Lucía Aguirre está desesperada. Sus hijos se han quedado sin zapatos y sin útiles escolares. “Mi hijo era tesorero de su curso y varios billetes que suman USD 210 se mojaron y me piden que pague”, comenta con tristeza. El agua del río cubrió un metro de su vivienda. Las paredes y puertas están destruidas.

Lucía Aguirre ha sobrevivido estos últimos días con los víveres y un colchón que las autoridades le han regalado. “Ya he salido a buscar otra casa, pero no hay. Espero que las autoridades me ayuden”.

Mientras tanto, las vías Tena-Baeza-Quito y Tena-Puyo-Baños-Ambato están totalmente habilitadas al tránsito vehicular.


Los reclamos

El 10 de abril del 2010, una inundación similar afectó a 1 000 familias. En Tena y Archidona fueron afectados 13 barrios. El Municipio de Tena ofreció viviendas a los damnificados, pero aún siguen esperando.
Según el alcalde de Tena, Washington Varela, esperan que el Ministerio de Vivienda entregue el dinero necesario para construir nuevas viviendas y reubicar a la población.

Los pobladores coinciden en que Tena necesita un sistema de alcantarillado fluvial que sirva a toda la población, que llega a los 60 mil habitantes.

El Municipio indicó que se están haciendo los estudios respectivos para los muros de contención de los ríos y del alcantarillado en los barrios. Sin embargo, "no podemos dar ni tiempos ni plazos", dice el Alcalde.


Testimonio

Kelly Jumbo/ Afectada

'Hace un año viví otra tragedia'

Me había pasado a vivir a mi nueva casa hace apenas tres días. La casa de madera está ubicada a ocho metros de la orilla del río Tena. El sábado en la noche, dormía junto a mi hija de nueve meses, cuando el agua del río nos sorprendió. Perdí mi cocina, un tanque de gas, el coche, el andador y la ropa de mi bebé. Las brigadas aún no han llegado al barrio Ceredé, por lo que ayer fui a la Secretaría de Riesgos para pedir ayuda. Esta no es la primera vez que vivo una tragedia. En abril del 2010, el río se había llevado toda mi casa. Desde ahí, vivía en el camal. El Municipio nos ofreció una casa y aún la estamos esperando".


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