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Mingas de limpieza, fumigaciones y una campaña puerta a puerta para informar sobre la peligrosidad del dengue son parte de las estrategias para combatirlo en Manabí.

En esa provincia han muerto cuatro personas por causa del dengue grave. En los primeros días de este mes ocurrieron dos muertes más en Manta y en Portoviejo, presuntamente por dengue grave. Carminia Pinargote, directora de Salud, dijo que la próxima semana se conocerán las verdaderas causas de los decesos.

El repunte de la enfermedad en Manabí es constante, debido a la reproducción del aedes aegypti, en Manta y Portoviejo. Según el Ministerio de Salud Pública hasta hace dos semanas se contabilizaron 1 439 casos de dengue clásico, mientras que en el 2011 fueron 393.

Hay un repunte en Manta, Portoviejo, Jipijapa, Chone, El Carmen, Montecristi y Jaramijó. La causa es el almacenamiento de agua para consumo humano en tanques plásticos y metálicos, que no son tapados. Allí, el aedes aegypti se reproduce, explicó Pinargote.

En Manta, el Consejo Cantonal de Salud y del Ministerio trabaja en el retiro de basura y recipientes. El 3 de mayo, los vecinos del barrio Santa Clara de la parroquia Eloy Alfaro, en el noreste de Manta, realizaron una minga de limpieza. En ese lugar fallecieron dos personas con dengue grave,

Santa Clara es un conjunto de viviendas construidas, en algunos casos, cerca del cauce del río Burro. En su cuenca, la maleza creció hasta dos metros de altura durante los tres meses de invierno. Allí viven los insectos, comentó el morador Fabián Rodríguez.

Los moscos aparecen después de las 18:00. “Forman especies de nubes que pasan sobre las casas y los patios”, dijo la vecina Margarita Pilay.

“Nos unimos para sacar la basura, los tachos, recipientes y sobre todo cubrir los tanques de agua con pedazos de plásticos para evitar que los insectos ingresen a los depósitos de agua donde se reproducen”.

Jorge Medina, vecino de Pilay, vivió una dura experiencia. “Estuve hospitalizado cuatro días hace tres años, todo el cuerpo me dolía, era como ver a la muerte rondando por la cama de hospital”.

Jorge, su hijo Manuel y su primo José cortaron la maleza que se acumuló en el cauce del río después de las lluvias. “Las autoridades dicen que esos bichos están en los recipientes de agua domiciliarios y en el monte crecido”.

En Santa Clara y otros 20 sectores de la parroquia Eloy Alfaro, la más afectada, la gente está temerosa. Pilay contó que escuchó que ocho vecinos están en cama con los síntomas del dengue.

La edil Verónica Abad, coordinadora del Consejo Cantonal de Salud de Manta, contó que también se realizan fumigaciones en más de 35 barrios asentados en las riberas de los ríos Burro y Manta para tratar de frenar la reproducción de los insectos.

En Manta, los pacientes con síntomas de dengue clásico aumentan cada día. El hospital instaló una carpa en el patio para atender a los enfermos.

En cambio, el 3 mayo, por ejemplo, se registró un hecho singular. En seis establecimientos educativos, un promedio de 20 niños entre 8 y 12 años faltaron a clases.

En la escuela Enna Betty, 25 niños y dos maestros no asistieron. Frowen Zambrano, docente del centro, dijo que los niños tenían dolor de cabeza, vómito y fiebre.

Pinargote insistió en que al control del dengue deben sumarse los habitantes. “Con 10 minutos al día que le dediquen a la limpieza podríamos mermar las posibilidades de reproducción de los insectos transmisores”.

Testimonios

Epifanio Manzaba

‘En el hospital nunca hubo atención inmediata’

Mi esposa Jacqueline tuvo  dolores en los huesos, una fiebre altísima y le dolía mucho el estómago.  Esos dolores la acompañaron   desde el   27 de abril hasta el 2 de mayo cuando murió y me dejó solo.  

Nosotros vivimos en el barrio 10 de Agosto (parroquia Eloy Alfaro). Ese jueves 27 le llevé de urgencia al hospital Rodríguez Zambrano. Cuando los médicos la atendieron, nunca dijeron  que podía tener dengue. Luego la llevé a una clínica en donde le hicieron unos exámenes y nos informaron que tenía dengue.  

Regresamos al hospital, era domingo. Le dio  diarrea, vomitó  con sangre y le dolía el estómago. Los médicos miraban y miraban y  me decían que estuviera  fuera de la zona de atención,  pues les obstaculizaba su trabajo.

Hubo un momento que me enviaron a buscar un médico especialista en el estómago. Yo estaba desesperado,  soy pobre no tengo dinero. ¿De dónde iba a sacar USD  100 y 120 para que un médico de la barriga  atendiera  a mi esposa? Sentí mucha impotencia, ganas de gritar.

El lunes siguió con ese cuadro de sufrimiento y el martes 2 de mayo murió a la medianoche.

En el hospital nunca hubo atención inmediata para decir esto es dengue,  hay que tratarla como dengue, simplemente en ese hospital los médicos no son sensibles.

Uno llega con su enfermo y a ellos poco les importa lo que sucede. Mi Jacqueline me deja con un hijo, a quien ahora debo cuidar. Mis papás van a ayudarme para salir adelante.

Kelly Chancay

‘Mi niño viró los ojitos y yo empecé a gritar’

Lo de mi niño fue fulminante. En el barrio Santa Clara -donde vivimos  con mi esposo-, la noche del 7 de abril, mi pequeñito empezó a quejarse de dolores estomacales.

Joel se aguantaba pero de pronto empezó a tener diarrea acompañada de vómitos que nos preocupó. Fue entonces que con mi esposo Wiston lo llevamos al hospital  Rodríguez Zambrano.

Le hicieron unas muestras de sangre y en los resultados se vio que estaba mal. Le pusieron un suero con complejo B, pero el dolor seguía.

Nosotros pedíamos que le hicieran  un examen para saber si era dengue, pero no había  los insumos. Por eso nuevamente  le hicieron el examen en otro laboratorio, fuera del hospital. El resultado fue que mi niño tenía dengue grave.

El cuerpo de mi Joelito  empezó a cambiar de color, los médicos nos decían que saliéramos de la zona donde lo atendían. Hubo un momento que mi niño viró los ojitos y yo empecé a gritar a los médicos y enfermeras.

Era la madrugada del 8 de abril. Empezaron a llegar esos médicos estudiantes. Ellos le  introducían sondas por la boca a mi niño, uno de los supuestos médicos dijo: No esa sonda no pues,  es para adulto, allí vimos  cómo sacaron la sonda que  estaba llena de sangre.

Mi hijo ya no se quejaba. Le seguían introduciendo sondas, entonces nos dimos cuenta que había muerto, pero ellos experimentaban en el cuerpo de nuestro hijo. Joel murió a las 06:00, del 8 de abril.

Katty Chancay

‘Primero pensábamos que era mal de ojo’

La pesadilla antes de la muerte de mi niño empezó con un fuerte dolor de estómago. El tenía 8 años, pero  parecía de 12,  era muy desarrollado.

Las molestias continuaron con dolores de cabeza y fiebre. Mi esposo Alberto y yo pensábamos que se trataba de mal de ojo, lo llevamos a curar donde una persona que sabe de esas cosas. Las molestias continuaban. A las complicaciones estomacales, de la cabeza y la fiebre se sumó el vómito. Eso nos puso en alerta. Lo llevamos al hospital Rafael Rodríguez Zambrano. Era el 22 de abril y allí lo revisó un médico joven, nos dio una receta, había que comprar paracetamol. Compramos la receta y nos enviaron a casa. Pero los síntomas seguían igual. Regresamos al hospital el 23 de abril, eran las 14:00, pero  los médicos no atendían a mi hijo.

Yo  les suplicaba porque estaba mal y después uno de ellos se compadeció y lo revisó, dijo que había que llevarlo  al hospital Alberto Gilbert de Guayaquil.

Hasta ese momento no le habían hecho un examen para determinar si era dengue. Un médico dijo “es dengue complicado tienen que llevarlo a Guayaquil”.

Hasta que prepararon la ambulancia, los permisos, el reloj marcaba las 18:00. A esa hora salimos desde Manta a Guayaquil. Cuando llegamos a Guayaquil mi hijo estaba helado, no se  movía. Una doctora nos recibió, primero nos dijo que nadie les comunicó desde Manta que un paciente grave llegaría a esa casa de salud. Luego se dirigió hacia mi niño y dijo este niño está muerto.

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