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En el puente sobre el río Játiva que separa a Tufiño, en Ecuador, con Chiles, en Colombia, se inició la Cumbre de la Paz 2013. La mañana de ayer, José Chiles, presidente de la comuna La Esperanza, y Wilson Risueño, gobernador indígena de Chiles, y sus comitivas se saludaron con un abrazo cordial.

La mayoría de participantes es descendiente del Pueblo Pasto. A 30 metros, los acordes del sanjuanito Pucaicha, interpretado por 20 músicos de la Banda Municipal de Tulcán, alegraban la cita de ciudadanos de ambos países.

Por el acueducto de cinco metros de longitud transitaron un centenar de comuneros que llegó de las parcialidades La Calera, Cristo Rey, Nazate, de Colombia. En el otro lado, debajo del letrero que da la bienvenida a Ecuador aguardaban 500 vecinos de seis comunidades de la parroquia Tufiño.

Ayer, en esta localidad tulcaneña los actos preparativos para la cumbre empezaron con el alba. Fue un día diferente. El mercado parroquial, por ejemplo, abrió una hora antes de la habitual (08:00) para atender con desayunos y caldos de gallina a los visitantes.

Afuera en la plaza, funcionarios y voluntarios de organismos de derechos humanos y de entidades públicas instalaban carpas y preparaban los puestos para promocionar sus labores.

"Estamos aquí para promover una jornada de paz y hermandad entre ambos pueblos", comentó Mauricio Gallardo, director ejecutivo de la Asociación de los Derechos Humanos (APDH Ecuador). Esta entidad y la Red Fronteriza de Paz, que opera en Carchi, Esmeraldas y Sucumbíos, organizaron por tercer año consecutivo este encuentro de hermandad.

Las localidades de Tufiño y Chiles se caracterizan por la producción de leche y de papas. Andrés Paspuel, vecino de la comuna La Esperanza, de Ecuador, comentó que el intercambio comercial es bueno, ya que cuando en uno de los dos lados los precios de esos productos encarecen se dan asistencia para tratar de reducirlos.

Luego del saludo, las delegaciones de los dos países andinos caminaron hasta la plaza central, a 300 metros de la línea fronteriza. José Chiles, con una bandera ecuatoriana, y Wilson Risueño, con un bastón de mando, se ubicaron al frente del improvisado desfile.

En el parque se montó una tribuna para un programa intercultural, que empezó pasado el mediodía. Pero tres horas antes, Segundo Morales, médico tradicional (yachay), con ramas de ruda, marco y aguardiente, hizo un ritual de armonización. El campesino lanzó bocanadas al aire para invocar al espíritu del 'taita' Chiles.

Un ritual similar se hizo en las orillas de las lagunas verdes, en el sector de Azuay. Los 17 km que separan a este complejo lacustre, tapizado por frailejones, fueron cubiertos en una caravana de autobuses y vehículos pequeños.

Morales tuvo la misión de pedir permiso al 'Juan Chiles' para coronar los 4 723 metros del volcán, que se extiende en territorio de las dos naciones.

El viaje no fue fácil. El fuerte y gélido viento golpeaba los rostros. El ascenso a la pequeña cumbre duró dos horas. Allí incrustaron banderas de Ecuador y Colombia y una huipala del Pueblo Pasto para sellar el acto.

La jornada finalizó con un programa artístico en el parque de Tufiño. Ahí, el dúo de los Hermanos Núñez fue declarado como embajador de la paz.

En la cita
En la primera edición de la campaña Cumbres de la Paz, de abril de 2011, participaron unas 1 000 personas.

La mayoría de participantes es campesino de las dos naciones. La cumbre concita el interés de voluntarios de derechos humanos extranjeros.

El guía de montaña, Pablo Paspuel, de 52 años, pedía al grupo de caminantes no separarse. Este tulcaneño ascendió antes 20 veces al nevado.

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