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Yolanda Guapisaca empezó a utilizar un pañuelo para cubrirse la boca y la nariz. De ese modo, según ella, trata de no contagiarse con el virus del sarampión. Esta mujer, de 65 años, vende baratijas en los alrededores de la plaza Urbina, en el centro de Ambato. Ella es una comerciante informal.

Los lunes esta plaza de expendio y las calles aledañas se llenan con indígenas que provienen de diversas comunas y parroquias rurales de Tungurahua. Por eso, Morán utiliza el pañuelo, porque se enteró de que el virus se encuentra en las zonas altas de la parroquia Quisapincha, situada a casi media hora de Ambato.

“No me acuerdo si me vacunaron contra esta enfermedad. Mi madre ya no vive para preguntarle. Como estoy sola, si me enfermo no tengo quién pueda asistirme, tengo que protegerme de alguna manera porque dicen que la enfermedad se transmite con la tos”, dice Guapisaca.

Sobre el mismo tema, Elizabeth Cruz aseguró que no hay mucha información. “Hace falta una campaña informativa y preventiva por los medios de comunicación. No se escucha nada por la radio. Se debería informar, como lo hicieron con el licor adulterado con metanol”.

En el otro extremo de la ciudad, a las 10:00, el director del Hospital Docente Ambato, Franklin Escobar, confirmó que el brote de sarampión, que empezó en la comuna quichua Illahua Chico, contagió a 47 personas, de estas, 20 fueron dadas de alta y retornaron a sus comunas.

“Por laboratorio confirmamos que 27 personas se contagiaron con el virus. Todas están con tratamiento”, dijo Escobar.

Sin embargo, el funcionario alertó que tres de los casos confirmados ocurrieron en la zona urbana de Ambato. Se trata de niños que residen en los barrios Huachi y El Progreso y en las calles Darquea y Primera Imprenta, en el centro de la ciudad. No aportó con más detalles.

Y añadió: “Además, hay varios niños que llegaron bajo sospecha de estar contagiados, pero con los análisis se los regresó a sus casas con el debido tratamiento. No hay ningún adulto ingresado”.

Mientras, en el área de Pediatría del Hospital Ambato, las enfermeras visten delantales, mascarillas de color azul y guantes quirúrgicos. En ese sitio hay 50 camas para albergar a los menores contagiados. Los guardias de seguridad y las madres de los enfermos también se protegen.

Ana Córdova salió de la casa de salud con su niño de 8 meses en brazos. El menor fue ingresado el martes pasado.

Ambos protegían su rostro con una mascarilla. A la madre la acompañaba su hermano Franklin Córdova. Ellos desconocían el origen del contagio.

Córdova indicó que la niña tenía tos seca, secreción nasal, fiebre alta y ojos rojos. “Eso nos preocupó y vinimos al hospital. Ahora está bien pero los galenos le recetaron varios medicamentos”.

Enrique Lana, director Provincial de Salud de Tungurahua, aseguró que 60 brigadas médicas refuerzan las inmunizaciones en Quisapincha, Pasa, San Fernando, Pilahuín, Yantzaputzan y en el centro de la ciudad.


Punto de vista
Fausto Silva/ Médico general

'Los niños son vulnerables'

La enfermedad del sarampión se da en poblaciones de bajo nivel económico. Lo ocurrido en la parroquia Quisapincha refleja el estado de pésima salubridad que hay en esos sectores.

Los más vulnerables son los niños. El contagio en adultos no es muy común. Pero si no se lo detecta a tiempo puede ocasionar incluso la muerte.

Los menores de 5 años pueden soportar esta enfermedad por que están desarrollando autodefensas en su organismo.

En cambio las personas maduras podrían enfrentar procesos bacterianos y de neumonía. Es decir, complicaciones en las defensas del organismo y en los procesos de autoeliminación.

Esta enfermedad se propaga por los malos hábitos alimenticios y por la desnutrición. Se recomienda a los padres vacunar a sus hijos contra el sarampión antes de que cumplan los 5 años.

En algunos menores puede haber síntomas adversos como un poco de fiebre y tos. Eso es muy común pero beneficioso para los niños en un futuro porque no vuelven a contagiarse.

Generalmente los lactantes están protegidos durante los primeros 6 meses de vida debido a la inmunidad que les transmiten sus madres. Los niños mayores se suelen vacunar contra el sarampión siguiendo las regulaciones estatales y escolares.


El sarampión

Es una infección respiratoria muy contagiosa provocada por un virus. Ocasiona una erupción cutánea en todo el cuerpo y con síntomas de tipo gripal. Los primeros síntomas suelen ser tos seca, secreción nasal, fiebre alta y ojos rojos.Un signo característico son las llamadas manchas de Koplik, de color rojo con la parte central de color blanco o azulado en el interior de la boca.

Recomendaciones

No hay un tratamiento específico y el virus debe seguir su curso. Pero, si su hijo contrae sarampión, asegúrese de que guarde reposo e ingiera abundante líquido, aparte de impedir que contagie la infección a. Llame al pediatra. Lo más importante que puede hacer para proteger a su hijo es con la vacuna SRP (sarampión, rubeola y papera) suministrada por el Ministerio de Salud Pública.

Ponga atención

La vacuna contra el sarampión no debería administrarse a mujeres embarazadas, a niños con tuberculosis activa sin tratamiento, leucemia u otras cánceres, ni a personas cuyo sistema inmune está deprimido por cualquier razón. Un niño contagiado debe ser vigilado de forma permanente. A veces, el sarampión puede llevar a otras complicaciones: otitis, diarrea, pulmonía, encefalitis.

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