65 casas destruidas en tres cantones
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Pese a que las lluvias bajaron de intensidad en estos días en Azuay, más inmuebles tienen afectaciones en más de 100 zonas.
Por el invierno se destruyeron 65 casas y otras 145 tienen afectaciones parciales en Cuenca, Gualaceo y Paute, según el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) de Azuay.
Las causas son la lluvia y el mal manejo de pozos sépticos y sistemas de riego. Las familias de Manuel Castro, Hortensia Solís, Juan Méndez, Néstor Prieto y Blanca Macancela se quedaron sin casas, en el poblado de Mosqueta, parroquia Bulán (Paute).
Otras 26 tienen grandes fisuras. Por eso, la mayoría de familias evacuó y pernocta con sus familiares. Es una zona altamente frutícola y las casas están escondidas entre los frondosos árboles de manzanas, peras, reinas claudias, moras, limones…
El Municipio prohibió construir en esa zona por los últimos derrumbes. En otro sector de Paute, Castro tiene un terreno pequeño que heredó de sus padres, pero no tiene las escrituras.
Ahora realiza el trámite en la Subsecretaría de Tierras para lograr la titularidad. Ese requisito es básico para gestionar la construcción de una vivienda, con el apoyo económico del Miduvi.
Según José Brito, coordinador del Miduvi en Azuay, los damnificados que han perdido sus casas por fenómenos naturales pueden acceder a dos tipos de asistencia. El Bono de Reposición por USD 5 000 para quienes disponen de un terreno pequeño en un sitio donde el Cabildo apruebe que sea seguro para edificar.
La otra opción es el Bono de Reasentamiento que ofrece USD 12 000. Pueden aplicar personas que no tienen otro terreno.
El Municipio determinará un lugar seguro y el Miduvi adquiere los terrenos, ejecuta algunas obras básicas y levanta la casa. En ambos casos son subsidios únicos y directos, no reembolsables.
El 20 de diciembre, el Comité de Operaciones Emergentes (COE) de Azuay declaró en emergencia a Paute y a Gualaceo por los graves deslizamientos.
Los dos meses de esta declaratoria están por cumplirse y solo el Municipio de Gualaceo tiene dos opciones de terrenos que presentará al Miduvi para el reasentamiento de las familias.
La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos de Azuay determinará la más viable. Tras la emergencia, 23 familias (119 personas) de Picay, Parculoma y Yambrún fueron a tres albergues que se abrieron en Gualaceo.
Actualmente, quedan pocas familias en esos espacios, porque la mayoría, por seguridad, se trasladó a vivir con familiares.
Según Brito, ambas asistencias (bonos) están amparadas en un decreto ejecutivo firmado en junio pasado y disponen de los recursos económicos. Pero dijo que los afectados se resisten porque en ambos casos esos terrenos frágiles deben traspasar a los municipios para convertirlas en zonas de reserva natural.
Además, son para familias de escasos recursos o que no dispongan de otros terrenos o casas.
Manuel Castro no está de acuerdo, porque el terreno donde está la casa que colapsó tiene casi media hectárea y está lleno de frutales. “No puedo canjear una propiedad productiva por un pedacito de terreno donde solo entrará una pequeña casa”.
En la parroquia cuencana de Llacao, una de las zonas más vulnerables a los deslizamientos, hay más de 30 casas colapsadas en los últimos cinco años. Sus propietarios buscaron ayuda en el Miduvi, pero al final ninguno se acogió a los bonos.
Para Genaro Pucha, damnificado de Llacao, ese tipo de ayuda no les beneficia ni les conviene porque en la zona rural, la mayoría tiene una casa con un terreno destinado a cultivar para vender su producción.


