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No hizo falta calentar el chocolate para sentir el suave aroma del cacao. El interior de la pequeña empresa de artesanos del Valle de Zazara, en la parroquia Chura, cantón Quinindé, se cubrió con su fragancia.

Zazara es un pequeño poblado de 80 familias (son cerca de 400 personas) dedicadas al cultivo del cacao fino de aroma. Está a una hora de Quinindé, en Esmeraldas, y es parte de las zonas más productivas de la región.

La comunidad creció al pie de un empinado cerro, de 300 metros de altura, junto al río Esmeraldas. En la zona existen 80 hectáreas sembradas con cacao. Cada hectárea produce 12 quintales.

Hermes Rivera es el coordinador de la microempresa Valle de Zazara. “Llevo el cacao en la sangre”, dice este agricultor de 49 años. El cultivo del caco fino de aroma lo aprendió de sus padres.

La microempresa agrupa a 30 socios dedicados a la actividad desde hace 10 años. Ocho trabajan dando valor agregado al cacao, es decir produciendo polvo de cacao. Los otros 22 venden el producto (la pepa) directamente a la microempresa, que compra el quintal, entre USD 45 y 50.

“Con eso se garantiza el pago de un buen precio a los socios”, dice Rivera. Él tiene nueve hectáreas sembradas de cacao clásico y desde hace poco experimenta con la variedad CCN.

No toda la producción se queda en la zona. También se comercializa en los centros de acopio ubicados en Quinindé.

La pequeña empresa no tiene capacidad para procesar tanto cacao y tampoco lo acopia. Por eso, asegura Hermes, aspiran a ampliarse con más espacio.

Valle de Zazara empaca cada semana 1 500 fundas de polvo de cacao de 30 gramos. Para ello se utilizan 750 libras del producto seco. Con el mejoramiento de la prensa, utilizada para sacar la manteca de cacao, se procesarán 4 500 fundas, es decir, se triplicará la producción.

Desde hace un año, la empresa Fino de Aroma, con sede en Quito, compra el polvo de cacao a la Asociación Valle de Zazara para hacer chocolates, explica Diego Castillo, vocero de la firma.

El 90% del cacao de Zazara se comercializa en el país; el 10% restante va a los mercados de Alemania y Estados Unidos. Los pedidos son pocos y se lo hace a través de Internet. “Son clientes puntuales”, añade Castillo.

La asociación ahora mejora sus perspectivas para ampliar su producción y abrirse nuevos mercados. Con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés), a través del Programa de Desarrollo Económico Local (Prodel), se financió la implementación de la microempresa de Zazara, con una inversión de USD 12 000.

Ese dinero permitió comprar un molino eléctrico, mezcladora, prensadora para procesamiento del cacao, mesas para mejorar el trabajo, máquina pulverizadora y recipientes para tostar el producto.

Inicialmente las máquinas para el procesamiento del cacao eran rudimentarias. En sus inicios, con apoyo de voluntarios españoles, vendieron el producto en España y Francia, dice Fermín Angulo, técnico de Prodel.

Sergio Guzmán, director técnico de Usaid, dice que seguirán apoyando la cadena de valor para que los productos tengan salida al mercado interno y externo. La meta es generar más empleo.

En lo que va del año, con el apoyo técnico de Prodel se mejoraron 2 118 hectáreas y se sembraron 959 hectáreas de cacao. Además, los productores de Esmeraldas vendieron USD 22 072 en cacao a las empresas Ecuacocoa, Fino de Aroma y Cofina.

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