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Un niño de 1 año falleció  mientras permanecía al cuidado de un Centro Infantil del Buen Vivir (CIBV) de Otavalo, Imbabura. El pequeño, llamado Sayri U., habría caído de cabeza en un balde que contenía agua con cloro.

La noticia causó alarma en la comunidad indígena de Tocagón. Al Centro Infantil Nueva Semilla, regentado por el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), asisten  de  30  a  35 niños, de 1 mes a 5  años de edad,  según una funcionaria.

El incidente habría ocurrido a las 08:30. Las tres personas que dirigen el Centro Infantil se percataron minutos después que el pequeño  estaba muerto dentro del balde. El envase habría sido colocado para realizar la limpieza del piso del local.

Juana Q., mamá  del niño fallecido, lloraba desconsolada a las afueras de la morgue, a las 12:00. Familiares y amigos acompañaban a esta madre de seis hijos; Sayri era su último bebé.  El padre del menor, Sebastián U., que labora como albañil en Quito, retornó ayer  de inmediato para acompañar a su familia.

Esta es la segunda muerte de un infante en un CIBV en Imbabura, desde enero. El 5 de marzo falleció Andrea Y.,  de 1  año, en el Centro Sumac Muyu, de la comunidad indígena de Imantag, en Cotacachi. Ese local fue suspendido, a pesar del pedido de los padres de 25 niños que solicitaban que no se cerraran las puertas, pues ellos trabajan y necesitaban el servicio para el cuidado de sus hijos.

Varias personas fueron separadas del MIES y se inició un proceso  judicial contra dos trabajadoras del Centro Infantil.
Los  padres aún exigen justicia.

Esa vez, el Gobierno ofreció cambios en la infraestructura de esas instituciones de protección de niños y del personal.  En Otavalo y Cotacachi se cerraron ocho de los  136 CIBV, porque no prestaban las garantías suficientes.

Según Shanon Cadena, directora del MIES,  de Imbabura, el MIES aporta con asistencia técnica y seguimiento al proyecto. “Vamos a investigar y a realizar los correctivos correspondientes”.

Entre tanto,  ayer entregaron una caja mortuoria a la familia. Uno de los médicos legistas, que realizó el examen al cadáver del niño, explicó que murió por asfixia hidroquímica. Es decir, se habría ahogado al inhalar agua con cloro.

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