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En la parroquia Ricaurte (cantón Urdaneta) y el cantón Puebloviejo (Los Ríos) se encuentran pequeñas cantidades de licor que cuestan desde 25 centavos.

Se vende en las fundas que se utilizan para empacar los bolos de hielo. El líquido transparente tiene un grado alcohólico de 30.

“El cuerpo quema por dentro cuando se lo consume”, dice Dionicio E., habitante de 45 años. “Es el más barato, por eso es demandado. Además, después de la primera copa uno se acostumbra”.

El licor artesanal se expendía en tiendas de abarrotes, domicilios, salas de billar y centros de tolerancia. El principal distribuidor, Wilfrido V., vivía en Puebloviejo, a cinco minutos de recorrido en auto desde Ricaurte.

Wilfrido V. supuestamente compraba el licor en Echeandía, provincia de Bolívar. A la semana repartía 6 000 litros en la ciudad y en la zona rural.

Él se encuentra prófugo y la Policía lo busca por la muerte de 22 personas que ingirieron alcohol adulterado con metanol. Sucedió desde el martes de la semana pasada durante los festejos en honor a la Virgen del Carmen, en la parroquia Ricaurte.

“No es una novedad que la gente haya tomado tanto ese trago”, dice Aladino Carrera, un agricultor de la comunidad rural El Cerrito. “A los alcohólicos incluso se los ve en las calles toda la semana consumiendo sin ningún control”.

Cuando se les termina el dinero –agrega- van a las haciendas a trabajar en el campo y vuelven con el pago diario para gastárselo. Dejan de comer por beber. Al día, los jornaleros reciben USD 7 por el trabajo en el campo.

El docente y estudioso de la historia de Puebloviejo, Segundo Galarza, cree que la ingesta de licor es cultural. “El trago ha estado presente históricamente en las celebraciones, entierros y manifestaciones de los pueblos”. Pero no debemos confundir un acto vinculado a lo tradicional o espiritual, con el consumo excesivo.

“El segundo es un problema de salud pública que debe ser enfrentado con firmeza. No solo prohibiendo la venta o consumo, sino sensibilizando a las personas”.

Puebloviejo tiene 30 000 habitantes. El 40% son jornaleros y el resto se dedica al comercio informal o no tiene trabajo.

Desde la semana pasada, la comisaría realiza operativos de control para evitar el expendio y consumo de licor artesanal y sin registro sanitario. En Ricaurte y Puebloviejo se allanaron siete casas y se decomisaron 7 000 litros.

Además, 22 personas que se encontraban en estado etílico fueron trasladadas al hospital Juan Montalván, de Ricaurte.

Julio Z. apenas podía sostenerse cuando llegó el domingo. No sabía sobre las muertes registradas, por consumir alcohol adulterado. El médico le preguntó cuánto había ingerido y solo atinó a responder: “Cuatro días”.

Le pusieron un suero y medicamento para desintoxicarlo. En la camilla, más consciente, dijo que el sábado había encontrado una botella de licor artesanal olvidada en la calle y la consumió con otros tres amigos. El litro del licor cuesta USD 1,40 en los puntos de expendios.

Carlos Ortega, alcalde de Puebloviejo, dijo que en el cantón no hay espacios de recreación. “Ellos no tienen alternativas para ocupar el tiempo libre. Se ven avocados a frecuentar los bares o billares. Ahí son más vulnerables al consumo de bebidas alcohólicas”.

En Ricaurte hay una cancha sintética privada, frente al hospital Juan Montalván. Hasta esa casa de salud se trasladó el hospital móvil del Ministerio de Salud.

Los pacientes que ingirieron licor y se encuentran en estado grave deben realizarse diálisis. Antes debían ser trasladados hacia Babahoyo o Guayaquil. Ahora los pacientes reciben la atención en esa unidad. Unas 105 personas con síntomas de intoxicación han sido atendidas hasta el momento.

Un equipo del Ministerio recorrió hasta el fin de semana pasado las principales calles de Ricaurte y Puebloviejo. En una camioneta y a través de un megáfono pedían a las personas que no consumieran licor adulterado. Los pacientes que llegaron el viernes habían ingerido el alcohol con metanol en los velorios de sus familiares. Y se temía que en los traslados o entierros vuelvan hacerlo.

“Mi hermano falleció el martes y con mis familiares tratamos de ahogar las penas con un puro”, dijo Elber Troya. “Pero nos empezamos a sentir mal y acudimos al hospital. Tengo un primo en Babahoyo que se quedó ciego y dicen que el daño podría ser permanente”.

La situación social

En Urdaneta y Puebloviejo no existen programas especializados gratuitos para tratar adicciones. Quienes buscan recuperación deben viajar hacia Guayaquil o Santo Domingo.

En el área rural hay trabajo entre enero y mayo, que es la época de cosecha. El resto del año los campesinos emigran o consiguen empleos informales.

El 35% de la población de Puebloviejo (unas 10 500 personas) no tienen un empleo fijo, según el Municipio del cantón.

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