Alejo Molinari: Privatizar servicio de agua no es una condición necesaria
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Entrevista al Directivo de la Asociación de Entes Reguladores de Agua de América Latina
¿Qué tan frecuente es en América Latina la figura de la concesión de los servicios de agua y saneamiento?
Lo fue durante los años 90. Por impulso de muchos organismos multilaterales había una política global de privatización. Se dio muy fuerte en Argentina, Chile, Bolivia, un poco menos en Perú Y Colombia. Algo pasó en Uruguay, pero en un plebiscito la gente rechazó esa fórmula y las empresas privatizadas volvieron al Estado.
¿Cómo es actualmente?
A partir del 2000 hubo una vuelta a los servicios estatales, especialmente en Argentina y Bolivia. Después quedaron algunos servicios privatizados en Colombia; en México muy poco; el caso de Guayaquil. Chile tiene todos los servicios privatizados y no les va para nada mal con ese régimen. Probablemente son los que mejores indicadores tienen en toda América Latina. Pero hoy ya se dejó de pensar que es una condición necesaria. Puede ser una alternativa viable para muchos, pero no necesariamente para otros.
¿Significa que el Estado volvió a tomar el control porque lo privado no era lo ideal?
El problema mayor fue la falta de inversión. Los privados no invirtieron lo que debían invertir y las autoridades políticas decidieron volver al régimen anterior.
¿Cuál es la situación de los servicios de agua y saneamiento en la región?
América Latina, como región, está en el medio de los países más evolucionados como los europeos, también Estados Unidos, Japón, Nueva Zelanda, Canadá, Australia. Y del otro lado están los países asiáticos, India o los africanos que son los más atrasados en este sentido. Caminamos cerca de los más desarrollados.
¿Pero qué tanto acceso se tiene a servicios de calidad?
Definir servicio de calidad es complejo también. Uno está pidiendo que el agua sea potable, bebible, pero que a su vez que sea continua. Es decir una serie de características que no siempre se dan simultáneamente. En algunos casos la calidad es muy buena, pero no hay continuidad, en otros hay calidad y continuidad. En general, los servicios son de buena calidad aunque hay quienes lo hacen mejor que otros.
¿Qué tanto en la región se puede beber el agua directamente desde la llave sin necesidad de hervirla como en Guayaquil, por ejemplo?
Guayaquil todavía tiene un alto nivel de pérdidas pese a todo lo que se viene haciendo y que ha logrado disminuir. Si bien el agua sale de la planta de manera bebible el hecho de tener un sistema con pérdidas importantes hace que el producto final no sea bebible en el domicilio del usuario. A medida que esto se vaya corrigiendo se logrará la posibilidad de tomar el agua desde el grifo.
¿Ocurre en otros países?
Es bastante común en ciudades de Perú. Lima tiene problemas de continuidad, no en el casco céntrico pero sí en la periferia. Hay otras ciudades en Ecuador, en Colombia. Es un problema común, no exclusivo de Guayaquil, con el cual se está trabajando.
¿Qué tan rápido se avanza?
La rehabilitación y remoción de redes toman mucho tiempo e implican una alta inversión. Reparar kilómetros de tubería es un proceso lento. Los últimos seis años Guayaquil bajó del 80 al 60% de pérdidas, que es importante frente a un promedio del 43% de América Latina. Esto también es alto y es la media para evaluar los 13 países.


