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Los dirigentes del pueblo indígena Karanki, de Ibarra, se oponen al proyecto de rehabilitación de la Plaza Atahualpa. Este sitio está ubicado en la parroquia de Caranqui, en el sur de la capital de Imbabura.

Según la propuesta del Municipio, este espacio público que incluye una réplica de un templo al Sol construido con piedra y un monumento de Atahualpa, de aproximadamente cinco metros de altura, será rediseñado.

La maqueta indica que en este lugar, considerado sagrado por los karankis, se construirán juegos infantiles y canchas deportivas.

El anuncio de la obra generó el rechazo de una parte de los vecinos de Caranqui. Según Juan Anrango, presidente del pueblo Karanki, se oponen a que se destruyan los íconos de la resistencia indígena. "No nos oponemos a los proyectos de mejoramiento. Pero deben ser informados y tener el apoyo de la comunidad. Así señala la Constitución".

El jueves último se hizo una asamblea. Asistieron moradores de la parroquia y representantes del Municipio. Ahí Ramiro Pérez, director de Planificación del Cabildo, aclaró que el monumento de Atahualpa seguirá en este sitio.

También se informó que el Instituto Nacional de Patrimonio dispuso que no empiecen los trabajos, mientras los vecinos de la plaza no se pongan de acuerdo en el diseño.

Según el historiador Juan de Velasco, el sur de Ibarra era el sitio en donde vivió Atahualpa. De acuerdo con sus escritos, aquí estaban ubicados el templo de las vírgenes del Sol y el palacio del último inca.

Hace una década, además, se descubrieron ruinas de piedra a las que se les denominó Inca Huasi (Casa del Inca, en quichua).

Esta estructura, similar a una piscina, está situada a aproximadamente 200 metros de la Plaza Atahualpa. Ahí se encontraron huesos humanos, vasijas, instrumentos de piedra, entre otras cosas.

Sin embargo, no todos se oponen al rediseño propuesto por el Municipio. Una ama de casa, que prefirió el anonimato, señaló que el lugar está descuidado y se ha convertido en un urinario.

En medio de la polémica, Anrango aseguró que los karankis efectuarán asambleas permanentes y que estarán alerta para que no se destruya esta área pública.

Otros ciudadanos, en cambio, solicitaron una consulta popular.

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