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Al mediodía del domingo, Luis Alvarado llegó a la casa de su hermana y le dijo: me quedé sin familia. Siete de sus parientes fallecieron en el accidente de tránsito en la vía Ibarra-San Lorenzo.

Su esposa, dos hijos, nietos y parientes políticos no sobrevivieron al percance. En las afueras del Hospital Baca Ortiz, de Quito, Roberto Alvarado, miembro de la familia, explicaba que Isabel A., de 2 años, y Melany C., de 8, quienes perdieron a sus padres, estaban en observación médica.

“Melany tuvo tres operaciones para controlar una hemorragia cerebral. A Isabelita la van a operar una vez más”, contó Alvarado.

La familia Alvarado había programado un viaje el fin de semana a San Lorenzo para disfrutar el feriado en la playa, según cuenta Marcelo Salazar, pariente de las víctimas, quien añade que cuatro personas más no se embarcaron en el transporte por no contar con pasajes para la movilización.

Mauricio Alvarado, padre de Isabel, era reportero de la televisora Ecuador TV. Amigos y allegados al difunto entregaron una colaboración económica al papá.

Escenas de dolor se evidenciaron en la mañana de ayer con familiares y amigos de esta familia, quienes se dieron cita para la velación de los cuerpos en la sede de la Sociedad de Artesanos, ubicada en el centro en Ibarra. La Gobernación de Imbabura habría aportado con los ataúdes.

En medio de la consternación, el sepelio de 17 víctimas, entre estas Mauricio Alvarado y sus seis familiares, fue ayer en la tarde en el Cementerio de San Miguel, en el sur de Ibarra.

En la sala de emergencias del Eugenio Espejo (centro de Quito) también se vivían cuadros de dolor a causa del accidente. Las lágrimas superaban las gafas oscuras de María Rivera, esposa de Erminton Mina, hombre de 40 años que permanece internado en el centro de salud.

“Es indignante que nadie se ha acercado a preguntarnos si necesitamos algo”, dijo la señora, quien lleva 15 años de matrimonio con este artesano tapicero que se dirigía a San Lorenzo por motivos de trabajo. Él sobrevivió al accidente aunque tiene un trauma en la cabeza y en su mandíbula.

Ibarra vive un luto generalizado por quienes no sobrevivieron al accidente de Cuajara. En el coliseo de la Unión Nacional de Educadores (en el norte), los crespones negros y la música nacional acompañaban el duelo de los familiares de Ernesto Males.

Patricio, su hermano, terminaba en llanto al recordarlo: “Recorrimos el mundo llevando la música ecuatoriana. Lo voy a extrañar”. Males es uno de los 29 fallecidos que dejó el accidente del bus de la cooperativa Espejo que iba con 54 pasajeros, 12 personas más de su capacidad.

Seis integrantes de una agrupación religiosa local que perecieron en el hecho también se velaron en este coliseo de Ibarra.

Cristian Moreno, hijo de Nelly Oviedo, una de las sobrevivientes y que también pertenecía a aquel grupo de Testigos de Jehová que viajaba a Lita, recorría los pasillos del Eugenio Espejo muy preocupado. Su madre, de 55 años, estaba con pronóstico reservado.

Estuardo Reina, el tercero de los heridos que llegó a este centro, fue operado ayer para drenar la sangre de sus pulmones debido al impacto que se dio con el asiento.

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Luto en Ibarra. En la Sociedad de Artesanos se velaron los seis cuerpos. En la tarde fueron sepultados.

Mañana habrá un informe oficial

Hasta ayer no había ninguna versión oficial sobre las posibles causas del accidente de tránsito en Cuajara, del domingo.

Según Doris Viteri, jefa de Control de Tránsito de Imbabura, el parte policial del accidente ya fue entregado a la autoridad. “El informe en el que se determinará la causa del percance todavía no está listo y se prevé entregarlo mañana. Con base al parte se puede presuponer que las causas del accidente fueron el exceso de velocidad y las llantas lisas”.

Víctor Jiménez, director ejecutivo de la Covial, dijo que “aparentemente el bus no estuvo asegurado. No obstante, eso se verificará el miércoles. Igual, el exceso de velocidad sería la causa del accidente, según testigos”.

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