Tiempo de lectura: 3' 51'' No. de palabras: 605

Cuatro obreros del Municipio de Esmeraldas recogen los desechos biopeligrosos de 65 centros de salud, que atienden en diferentes sectores. Lo hacen en un carro destinado para ese propósito.Estos trabajadores utilizan guantes y mascarillas mientras recogen los desperdicios. Ellos saben que lo hacen con precaución porque dicen que pueden contagiarse con hepatitis, tifoidea y hasta de VIH si es que los manipulan sin precaución.

Los desechos peligrosos están colocados en fundas rojas en la parte posterior del Hospital Delfina Torres de Concha y del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). Las dos casas de salud son las mayores productoras.

En el Delfina Torres se generan 2 800 kilos al mes. En el hospital del IESS se llega a 1 450 kg, según un informe del Comité de Manejo de Desechos Hospitalarios.

Por la recolección, los establecimientos públicos deben pagar 25 centavos por cada kilo. Las entidades privadas cancelan 30 centavos. Desde hace tres años, el IESS y el Delfina Torres adeudan USD 19 000 al Municipio de Esmeraldas, por ese concepto.

Los establecimientos de salud (clínicas, laboratorios, hospitales, dispensarios médicos) producen un promedio mensual de 4 586 kg de desechos hospitalarios.

Estos desperdicios son llevados y depositados en celdas de confinamiento, en el basurero municipal. El proceso consiste es cubrirlos con arcilla y cal.

El director de Higiene del Municipio de Esmeraldas, Orlando Maffare, asegura que ha solicitado al Ministerio de Salud Pública un autoclave (equipo que desinfecta los desechos a altas temperatura antes de enterrarlos), pero no han tenido respuesta.

El director provincial de Salud, César Díaz, señala que esa es responsabilidad de Municipio, ya que ellos cobran por el servicio.

Por este concepto, el hospital civil paga USD 634 al mes; el IESS, USD 776; y el Hospital Naval, entre USD 189 y USD 200.

Díaz asegura que “si se ahorra se puede financiar un equipo para tratar los desechos peligrosos en el basurero municipal”.

Los desechos hospitalarios son depositados en el botadero desde hace 20 años. Antes se lo hacía a cielo abierto, en el antiguo vertedero municipal de Wínchele, antigua vía de ingreso a la ciudad.

Maffare sostiene que se necesita un manejo técnico para evitar quemarlos o confinarlos, y así disminuir la contaminación.

“Eso no se hace en la actualidad por la falta de equipos y de medios técnicos”, según Jimmy Cortez, responsable del Comité de Desechos Hospitalarios.

El director del Hospital de Esmeraldas, Juan Carlos Lemos, dice que su responsabilidad termina con la selección y desinfección de los desechos hospitalarios (agujas, placentas, sangre) y de los comunes con cloro. De ahí en adelante es responsabilidad del Municipio de Esmeraldas.

Por eso, la Dirección del Ministerio del Ambiente pidió al Municipio la obtención de la licencia ambiental y la aplicación de un sistema de relleno sanitario para un manejo técnico del botadero de basura. La implementación cuesta USD 7 millones.

En el 2010, solo 12 de 49 establecimientos cumplían con la separación y la clasificación de los desechos hospitalarios. Estos obtuvieron la clasificación A. Otros 30 lo hacían a medias (clasificación B) y siete, de forma incorrecta (clasificación C).


Un plan obligado

El control del manejo de los desechos se hace dos veces al año. En el 2011, 34 establecimientos tuvieron clasificación A.

Los municipios de Esmeraldas no tienen un sistema de tratamiento de los desechos hospitalarios. Todo lo depositan en los botaderos, sin tratamiento.

De acuerdo con la Ordenanza Municipal, los establecimientos de salud públicos y privados deben contar con un plan de gestión de desechos. Pero únicamente el 50% lo tiene.

Califique
2
( votos)