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El ir y venir de personas parece interminable. Desde los cuatro puntos cardinales, el Parque del Centenario es un referente del transeúnte del centro de Guayaquil. Y en ese caminar, no ver la histórica Columna de los Próceres es inevitable.

Sentado en un banco debajo de la sombra de un árbol, José Rodríguez observa el paso de las personas. Suele hacerlo todos los días. Este jubilado de 80 años vive en Quisquis y Seis de Marzo, a una cuadra del lugar.

“Este es uno de los pocos sitios de la ciudad donde todos somos iguales. Aquí pasan el rico, el pobre, el negro, el blanco, el joven, el viejo'”, dice mientras mira la estatua que recuerda la gesta gloriosa del 9 de Octubre de 1820.

Esa es, por lo que representa, la plaza más importante de la ciudad. Por estar en la mitad de la avenida 9 de Octubre, la estatua se puede divisar tanto desde el Malecón 2000 como del Malecón del Salado.

La historia de la columna se remonta a la celebración del primer aniversario de la Independencia. El 9 de Octubre de 1821 la Junta Superior del Estado Libre de Guayaquil resolvió erigir un monumento para perpetuar ese gran día.

Desde allí comenzó una larga historia de gestiones. El 19 de diciembre de 1917, sobre la columna, fue colocada la figura de la Libertad. La estatua fue preinaugurada el 9 de octubre de 1918 y su inauguración oficial con el Parque del Centenario fue la misma fecha en 1920, al cumplirse los 100 años de la gesta.

El pasado miércoles, Alicia Cortez aprovechó que pasaba por la mitad del parque para tomarse una foto con la columna. Hasta ese entonces desconocía que el monumento recoge el texto de la histórica Acta de la Independencia, debajo del sol de la Aurora Gloriosa. Tampoco sabía quiénes eran los personajes que están en unos medallones colocados sobre el bronce.

“Creo que son cosas que se deben profundizar en las escuelas y colegios y que también deberían difundirlas más los medios de comunicación”, dice Cortez.

Los medallones, dos por cada lado, resaltan las figuras de los próceres Letamendi, Escobedo, Elizalde, Roca, Urdaneta, Marcos, Lavayen y Jimena. Y el Acta de la Independencia está en la columna, en la parte frontal, que mira hacia el río Guayas.

Abel Ramírez vende agua en el parque desde hace una década. Si bien reconoce la estatua de José Joaquín de Olmedo, que mira hacia el este, admite que no sabe en honor a quién son las otras estaturas situadas hacia cada frente. Corresponden a los próceres José de Villamil, José de Antepara y León de Febres Cordero.

La abogada Mariuxi Vela suele pasar hasta 4 veces al día por allí por gestiones en el Palacio de Justicia. Ella sí identifica que en los extremos del monumento están las estatuas que representan la Justicia, el Heroísmo, el Patriotismo y la Historia. “Eso me enseñaron en el Rita Lecumberri donde me gradué”.

Mientras José Solórzano entona con su guitarra el Guayaquileño madera de Guerrero, un evangélico predica a viva voz y pide el arrepentimiento de los pecadores. La Columna de los Próceres sigue allí como mudo testigo de los acontecimientos de la ciudad en los últimos 189 años.
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