Carlos Jaramillo

Yasuní, refugio de vida

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17 de August de 2013 00:01

Diversos estudios científicos demuestran que el Parque Yasuní-ITT es la región de mayor diversidad biológica del mundo. Ubicado entre los ríos Napo y Curaray, en las provincias amazónicas de Orellana y Pastaza, a 250 kilómetros al suroriente de Quito, constituye "uno de los refugios de vida del Pleistoceno y contiene una riqueza natural vegetal y animal única".

El 20 de noviembre de 1979, durante el gobierno de Jaime Roldós, ese espacio fue declarado Parque Nacional; en 1989, en la Administración de Rodrigo Borja, entró a formar parte de la Reserva Mundial en el Programa del Hombre y de la Bioesfera, de la Unesco y, en 1999, en el gobierno de Jamil Mahuad, fue declarado Zona Intangible, por su excepcional importancia biológica y su valor ambiental para el país y el planeta.

La extensión protegida es de 982 000 hectáreas, en las que se han registrado 1 762 especies de árboles y se estima que existe un total de más de 2 244. Así mismo se han encontrado 567 especies de aves, 150 de anfibios, 121 de reptiles, 382 de peces de agua dulce y más de 100 000 especies de insectos/hectárea.

En síntesis, es un muestrario de flora y fauna único en el mundo, y es habitado por un reducido número de miembros de dos facciones no contactadas aún: los tagaeri y los taromenane, que hicieron noticia por sus recuentes enfrentamientos.

El presidente Correa acogió la propuesta de prestigiosos ecologistas y planteó en la Asamblea de Naciones Unidas, en el 2007, la participación de la comunidad internacional a fin de que contribuya con USD 3 900 millones a cambio de que, con fuerte sacrificio económico para Ecuador, no se explotara el petróleo existente en el eje Ishpingo-Tambococha-Tiputini (ITT), cuyas reservas se estiman en 920 millones de barriles, que, al precio actual del crudo, superaría los USD 90 000 millones.

El Gobierno Nacional envió representantes de alto nivel a numerosos países para que expliquen los beneficios de esa importante iniciativa, pero no hubo el eco esperado y tan sólo se alcanzó, entre aportes concretos y, más que nada, ofrecimientos y compromisos, el total de 336 millones de dólares.

Mientras tanto, Perú ha iniciado la explotación de un yacimiento petrolífero contiguo, que podría tener conexión con el de Yasuní y las organizaciones de indígenas ecuatorianos plantean que se convoque a una consulta popular para que la ciudadanía se pronuncie sobre el futuro del petróleo que está bajo tierra en esa zona, aunque su criterio es que no se lo debe explotar.

Los resultados obtenidos por los representantes del Gobierno fueron analizados el martes último por una comisión de funcionarios vinculados con el sector petrolero, encabezada por el Vicepresidente de la República y sus conclusiones fueron puestas de inmediato en manos del Presidente.