Opinión
Jorge Ribadeneira

Y la fiesta nació así...

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2 de December de 2012 00:01

La hoy gigante fiesta quiteña -que está cumpliendo 53 años- nació entre pasacalles y albazos. “Quiteños y chagras -decía la invitación de Ultimas Noticias, 18 días antes- por favor, salgan a las calles el sábado 5 de diciembre (de 1959) -víspera del cumpleaños- para brindar una alegre serenata a nuestra bella y amada San Francisco de Quito”. La idea brotó durante una reunión -para jugar un cuarenta- entre el Jefe de Últimas, César Larrea, y los del dúo Benítez y Valencia. “Cultivemos la música nacional y rindamos un homenaje a la ‘Carita de Dios’, pedía otro de los llamamientos.

Hasta que llegó la noche del 5. Los periodistas de Últimas esperaron con interrogantes la respuesta a la convocatoria para la serenata. Bien. Desde las 7 de la noche fueron apareciendo los serenatistas, poco a poco, alegres con sus guitarras, dispuestos a cumplir con los dos objetivos de la cita: saludar con entusiasmo a la capital de los ecuatorianos y reiterar el cariño a la canción nacional. No llegó una multitud ni mucho menos, pero el balance fue positivo, según comentaron los reporteros y comentaristas del vespertino, entre ellos Santiago Jervis, Roque Maldonado, Marco Ordóñez, Gilberto Mantilla, Fernando Maldonado, Fabián Garcés. René Villegas (boliviano), Jorge Ribadeneira, Pepe Luis Castillo, Carlos Jaramillo, Carlos Rodríguez Coll, Aníbal Araujo, los gráficos Pacheco. “Merece repetición”, dijo César Larrea, contento lue-
go del primer balance. “Adelante”, aplaudieron Carlos y Jorge

Mantilla Ortega, subdirectores deEL COMERCIO.

En diciembre de 1960, en efecto, volvieron a funcionar la convocatoria y la serenata. Musicalmente fue un notable avance respecto del año inaugural, con los serenatistas concentrados en Radio Quito y en el Centro Histórico hasta las primeras horas de la madrugada, con un repertorio feliz de albazos, pasacalles, sanjuanitos y el resto. Ah, y con un gran golpe de efecto, cuando Manolo Cadena Torres -empresario y torero- convocó a la primera feria taurina en la Plaza Quito, con carteles digno de una gran ciudad. Nada menos que con Paco Camino, Curro Romero, Diego Puertas, Rafael de Paula, Manolo Cadena y el rejoneador Bernardino Landete. ¡Viva Quito!, ole.

Para rematar la consagración festiva, en diciembre de 1961 se dio otro suceso. Luis Alberto Valencia y Gonzalo Benítez -el dúo de Quito- dieron la partida para la fiesta, entonando su repertorio criollo desde el atrio de la Plaza Grande, mientras una multitud se entregaba al baile y a la parranda, sin ninguna inquietud por su seguridad. El comentario estuvo a cargo del quiteño honoris causa Evaristo Albán, quien en una estampa quteña dijo: “El 24 de mayo había solo una parada militar y el 6 de diciembre una sesión solemne. Quito no tenía fiesta, ajo, y se moría de ganas por bailar como los de Guaranda y de Sangolquí. ¡Viva Quito!, mis chullas”.