León Roldós

...y dirán ‘nos llevan’

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21 de March de 2012 00:01

‘Si son quinientos los de la marcha contra el Gobierno, en Quito –el 22 de marzo- los esperarán cincuenta mil que están con la Revolución Ciudadana”. La frase –según la información internacional- es del Presidente Correa al referirse a la marcha inicialmente indígena, que ha ido sumando a otros sectores de izquierda, que arrancó del Sur-Oriente de la Patria, el 8 de marzo del 2012.

Cien a uno es la proporción que anuncia Correa. No creo las cifras anunciadas, ni en la proporción.

¿Serán muchos más los del Gobierno? Seguramente. Y dirán “nos llevan”. Serán servidores públicos y transportados en buses pagados de diferentes ciudades del Ecuador. Las radiodifusoras están plagadas de publicidad oficial y de anti-marcha indígena. La Asamblea Nacional suspende sus actividades.

¿Mística?, seguramente en algunos, pero muchos estarán porque “deben estar” como forma de “sobrevivencia burocrática”.

Del lado de la marcha, prohibición de uso de transporte público y limitado dinero, porque rechazan cualquier posibilidad de coincidencia con los opositores de derecha. Lo que se aprecia es voluntad, decisión y mística de lucha. Se piense o no igual que ellos, hay que reconocer que sus proclamas contra el extractivismo a cielo abierto y que sus causas por la vida y por el agua las mantienen inalterables, así como sus banderas de rebeldía.

Porque Lucio Gutiérrez, el año 2002, tomó esas banderas y se montó en esas proclamas y causas, el Coronel llegó a la Presidencia y, de inicio, los sectores que hoy marchan por el agua y la vida fueron parte de su gobierno.

El 2006 Rafael Correa hizo lo mismo que Gutiérrez y les prometió“no traicionarlos” , ésa iba a ser la diferencia con Gutiérrez. Demoró más tiempo que se agudice la confrontación.

Y, más allá de la razón de ser de la marcha, es inadmisible la intolerancia del gobernante y su entorno, cuando asume que a la marcha hay que responderle con la contramarcha, porque es subversiva y conspirativa.

No debería aquello llamar la atención, porque ésa es la perversión patológica de toda forma totalitaria de poder, con cualquier color o ideología que se pinte el rostro. Y como el poder siempre tiene dinero, lo malgasta por millones para intentar minimizar a los que piensen diferente; más grave si el gobernante se cree “el Mesías” y además controla la Función Electoral para las reelecciones que le soporten.

¿En año electoral, se podrá llegar a un entorno de tolerancia y sensatez ? No parece fácil. Peor cuando a las complejidades de hoy, con narcotráfico e inseguridad desbordados –que el Presidente pretende soslayar-, éste define que su mayor desafío es el rol de enfrentar al “grave problema planetario” que es el de los medios de comunicación privados, en contraposición a la prensa sometida a los gobernantes.