León Roldós

¿Y los ahorristas qué... ?

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24 de October de 2012 00:00

Parece que vamos camino a que el Estado se apropie, para el gasto público, de parte de la liquidez de los depósitos y ahorros de los ecuatorianos que están en la banca.

El gobernante quiere urgentemente la liquidez de los bancos, para pagar, desde enero del 2013, el bono de USD 50, como cumplimiento anticipado de una oferta de campaña de Guillermo Lasso, según éste, a financiarla con lo que no se gastaría de rebajarse sustancialmente la publicidad estatal de promoción política del gobernante.

Correa omite reflexionar a quienes le pertenece la liquidez bancaria. En un banco hay las llamadas “operaciones pasivas”, las más importantes son las captaciones de dinero por la vía de depósitos, entre los que están los ahorros. Los acreedores de esos pasivos son terceros ciudadanos y no los accionistas de los bancos. Del otro lado hay las “operaciones activas”, las más importantes son los créditos que conceden los bancos.

¿Cuál es la principal función de los bancos?, intermediar entre los depositantes y ahorristas que dan su dinero y los sujetos que demandan crédito.

Con los intereses que pagan los que reciben crédito, se debe pagar rédito a los depositantes y ahorristas, y quedará un margen de utilidad que debe llevar primero a un colchón de seguridad –vía castigos y provisiones- para el riesgo de que haya créditos impagos, riesgo que se ha incrementado el año en curso con la reforma legal de que en créditos para la vivienda y para vehículos, con la entrega del bien dado en caución se extingue la obligación del deudor y hay que declarar pérdida el resto del crédito.

Sólo después de ajustar anualmente ese colchón de seguridad y ya cubiertos los gastos operativos, debe pagarse el 15% para los trabajadores y el impuesto a la renta sobre la utilidad del banco. El excedente es lo distribuible para los accionistas, pero la Superintendencia puede prohibir la distribución – lo ha hecho muchas veces- para ordenar la mayor capitalización de los bancos. La liquidez, entonces, pertenece a los depositantes y ahorristas, cuyo riesgo en un banco siempre es muy superior a lo que los accionistas tengan invertido en su patrimonio.

Por eso, figuradamente, a los banqueros que manejan la liquidez hay que cortarles las manos si se apropian de ésta ilícitamente, o gastando en exceso, o asumiendo riesgos con créditos e inversiones que terminan siendo pérdidas. Para evitar los excesos en gastos o en riesgos, está la Superintendencia de BancosPero, los gobernantes tampoco tienen derecho a apropiarse de aquélla para el gasto público. No hay acto lícito cuando se trata de apropiarse de la liquidez de los depositantes.

¿Qué hacer ante la pretensión presidencial sobre la liquidez bancaria? De poco vale demandar sensatez, cuando Correa sabe del sometimiento de quienes harían mayoría en la Asamblea.