Walter Spurrier

¿Y ahora qué?

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21 de May de 2013 00:01

Todo está consumado. Tres cuartas partes de los asambleístas siguen consignas de Carondelet. El mayor contingente opositor no alcanza una vocalía en el CAL. Su exsecretario particular es la máxima autoridad de control judicial. Fiscal, Procurador y Contralor le son afectos.

La radicalización de la revolución es la consigna que emana de Carondelet con eco en la Asamblea, para delirio de radicales y pánico de moderados.

Pero falta precisar a cuál revolución se refiere y cómo se define radicalización.

La revolución es el socialismo del siglo XXI, camino desbrozado por Venezuela, dirían los radicales. Fin al colonialismo de exportar a Europa y los EE.UU., de destruir la naturaleza con la agroindustria. Seguridad alimentaria es repartir las tierras a las comunas para que se autoabastezcan.

Pero el presidente Correa ya ha visto los resultados en países que siguen dicha vía. Le donó arroz a Cuba. En Venezuela, con las mayores reservas hidrocarburíferas del planeta, la comida escasea, aunque lo más emblemático de la calidad de las políticas públicas llaneras el que el papel higiénico no alcanza.

Revolución también es llevar al Ecuador a una etapa más elevada de desarrollo; probar que puede hacérselo con una política heterodoxa sin costo social, gracias al buen manejo de los ingresos petroleros y mineros, el buen uso del crédito externo, y la reforma tributaria que incrementa los ingresos fiscales y reduce la disparidad de ingresos; reglas claras que estimulen la inversión privada en industrias innovadoras. Bajo esta definición, revolución es modernización y radicalización es apretar el paso.

En 2017 los analistas mirarán para atrás y dirán que era evidente la dirección que tomaría el Gobierno. Los mismos analistas que cada lunes explican que el resultado de los partidos del domingo era inevitable.

¿Y ahora qué? Certezas no tengo. Pero se ven algunas señales esperanzadoras que el futuro no nos depara ser una Venezuela con mucho menos petróleo. En Alemania, el Presidente invitó a la inversión extranjera y manifestó la intención de firmar algún acuerdo por el acceso de nuestros productos al mercado europeo.

El primer proyecto de ley que va a la Asamblea de mayoría aplastante, es el que torna viable la minería, moderando disposiciones tributarias.

De regreso a Nueva York desde Quito, una delegación de Standard&Poors' informa que el Gobierno busca retornar a los mercados financieros internacionales, a los cuatro años de haber declarado la moratoria de los bonos 2012 y 2030. Lo cual presumiblemente pasa por algún entendimiento con los acreedores que no aceptaron el canje.

Quizá la revolución será más constructiva que destructiva, en cuyo caso la radicalización pierde su connotación siniestra.