Alfredo Negrete

¿Y, si se agrega coherencia?

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15 de November de 2013 00:01

El viaje presidencial a la Rusia de Putin, sin perjuicio de acuerdos tecnológicos y la cooperación tecnológica, tuvo como prioridad un objetivo político. Para comprender esta interpretación, hay que admitir que los aliados bolivarianos se han debilitado al extremo de que la re reelección fue eliminada del léxico argentino y el caos económico en Venezuela se asemeja a los países europeos luego de la Segunda Guerra.

Súmese que China juega más a las finanzas que a la política internacional, salvo que se afecten a sus intereses nacionales o a sus zonas de influencia. Irán vive una transición hacia posiciones más moderadas y para Rusia un país como Ecuador, no deja de ser interesante en el juego geopolítico mundial.

En este mapa de continuas evoluciones mundiales, el Ecuador lanza los dados, por tanto con un futuro aleatorio. El entorno corresponde a los campos de la neurocirugía pues no se puede explicar que como país necesitado con urgencia de un acuerdo económico con la Unión Europea, cualquiera sea la nominación simulada que se adopte, no desestima ninguna ocasión para atacar al capitalismo y principalmente a EE.UU.

Por el contrario, no es posible negar que la visita al nuevo Zar fue muy importante. Lo de Bielorrusia solo se explica por herramientas propias de la quiromancia. Igual importa poco. La visita a Francia es una muestra de que aún persiste la solidaridad de la antigua internacional socialista, aunque fue notorio que por razones diplomáticas o políticas Alemania no recibiera a la comitiva, máxime su importancia estratégica en la Unión Europea.

Entre la política y la economía internacional, Ecuador está apostando en un casino de indiferentes anfitriones. Se nos hace muy difícil transmitir los ejes de la política exterior, donde aún no se comprende que en el mundo actual se puede ser amigos o aliados de algunos, sin necesidad de entrar a palos contra los otros. Este esquema de la Guerra Fría fue superado, incluso en un país como Cuba, convertido en nuestro tutor en materia electoral (sic).

En el campo externo tenemos un valor agregado que es una "cuña en los Andes". Somos acreedores de muchos males, pero no los peores y ventajas naturales o de importantes recursos extractivos. Sin embargo, se hace difícil conciliar la política y la ideología con un nuevo escenario productivo en el que lo privado supere en parte a lo público, sin depender de una voluntad política.

La ruta no es fácil pero en el pasado, a raíz de la Segunda Guerra Mundial, surgieron experiencias en la ex-Yugoslavia, India, después Singapur y mucho más cerca Vietnam y Corea del Sur. A partir de las próximas elecciones puede haber un escenario para ensayar un modelo cuyo principal ingrediente sea eliminar la confrontación y la persecución judicial. Que los triunfadores solo se dediquen a la reelección infinita y a nada más.