Xavier Basantes

El letargo de la tramitología no cambia

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El ecuatoriano no solamente paga más impuestos sino que destina más tiempo, en comparación con otros países de la región, para cumplir sus obligaciones tributarias. Así lo reveló el estudio ‘Paying Taxes 2017’, presentado esta semana por el Banco Mundial y PwC.

Una de las conclusiones de ese informe es que los ecuatorianos requieren de 664 horas al año para cumplir sus obligaciones tributarias. En el 2015 -año del que se tomaron los datos para realizar el análisis- se presentó un aumento de 10 horas, comparado con el 2014. Además, la cifra muestra que el país está por encima del promedio de América Latina, que llega a las 564 horas anuales.

El cálculo de las horas que se destinan para estas gestiones contempla el tiempo que demanda la preparación, la presentación de la declaración y el pago de impuestos. Además, toma en cuenta las contribuciones a la seguridad social, anexos del impuesto a la renta de empleados en relación de dependencia y otras declaraciones de los trabajadores.

Hace poco la Cámara de Industrias y Producción también presentó un estudio de la carga tributaria y entre los datos destacados se menciona que el ecuatoriano trabaja, en promedio, unos 80 días solo para el Estado.

En un contexto en el cual es prioritario establecer mecanismos que le permitan al Ecuador ser más competitivo, la tramitología es un asunto que aún tiene pendientes.

Pero no solo se destina más tiempo en las obligaciones tributarias. En el informe Doing Business 2016 publicado por el Banco Mundial también se ponen de manifiesto otros aspectos que no muestran aspectos destacados del país. Por ejemplo, la apertura de un negocio requiere 12 trámites en Ecuador, mientras que en el resto de América Latina (AL) es 8,3 en promedio y en los países desarrollados 4,7. Abrir un negocio toma 50,5 días, mientras que en AL el promedio es de 29,4 días y en los países desarrollados 8,3.

Todavía hay mucho por hacer. El reto del acuerdo con la UE plantea ajustes inmediatos en el desempeño de la gestión pública.