Walter Spurrier

China y sus bemoles

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La relación estratégica que estableció Rafael Correa con Pekín desde inicios de su Presidencia fue tanto conveniente como necesaria. No había otra opción para conseguir créditos externos o inversión extranjera. Recordemos:

-El gobierno predecesor, del cual él fue integrante clave, confiscó (concluye el tribunal arbitral) los activos y operación de Occidental, la multinacional petrolera con la mayor producción. Se seca la inversión petrolera de los países occidentales. -La Constituyente declaró la moratoria minera: se frenó a raya la inversión en esa actividad. -Declaró la moratoria de los bonos globales: se secó el mercado financiero internacional;

-Proclama la adhesión del Ecuador al socialismo del siglo XXI, justo cuando Chávez nacionalizaba multinacionales. Las subsidiarias de las empresas extranjeras en el país repatriaron las utilidades no distribuidas y las reservas facultativas, y suspendieron sus proyectos de expansión. El Ecuador exportó capitales y se secó la inversión extranjera.

Con el acuerdo con China:

-Un consorcio estatal chino compró la empresa Corriente y sus derechos al campo cuprífero Mirador, el primero en entrar en fase de desarrollo. -Las petroleras chinas siguieron invirtiendo: sus subsidiarias Andes-PetroOriental son las contratistas con mayor producción petrolera, y Sinopec presta servicios a Petroamazonas para desarrollar el ITT.

-La banca estatal china presta al Ecuador ingentes recursos, mediante tres modalidades: financiamiento para la importación de bienes y servicios chinos atados a proyectos específicos; créditos para la compra de bienes chinos, pero no atados a proyectos; y créditos de libre disposición, mediante la pignoración del petróleo de exportación (la tal “venta anticipada”).

El problema es cómo el Ecuador ha aprovechado estos recursos. Bien sea por mala administración, deficiente negociación, débil posición negociadora por no existir otra alternativa que no sea la China, o por algún motivo inconfesable. -Se contrataron a dedo las obras con empresas chinas. La falta de competencia impidió que el Ecuador obtuviera el mejor precio posible; -Se permitió que las contratistas chinas minimicen la compra de bienes y servicios nacionales. Con tanta obra pública, debió haberse desarrollado un fuerte núcleo de empresas subcontratistas en particular en la metalmecánica. No ha sido así;

-Se contrataron obras no necesarias, por ejemplo exceso de hidroeléctricas, y no siempre con empresas de primer orden. -En las “ventas anticipadas”, se pignoró un volumen excesivo de petróleo. Se debió reservar crudo para vender a Perú y Chile, clientes naturales. No se recurrió a ventas spot que permitirían mejorar el precio que nos pagan. Y otras cosas más que hoy investiga la Contraloría. Excelente iniciativa, pésima implementación.