León Roldós

La vulnerabilidad de las pensiones

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La creciente clase media de la región puede ser condenada a la pobreza en la tercera edad, señala el informe “Panorama de las Pensiones: América Latina y el Caribe”, presentado en el Banco Interamericano de Desarrollo el lunes 20 de abril del 2015, al analizar el futuro de las pensiones jubilares, hacia la mitad del siglo XXI –año 2050-.

¿Por qué la vulnerabilidad? Por no haber los estudios actuariales a largo plazo sobre la sostenibilidad de las pensiones jubilares, sostenibilidad que debe sustentarse en varios factores, entre estos, el aporte del Estado, una mejor condición de trabajo formal, una calidad de vida y salud que permita una permanencia laboral activa más prolongada –línea contraria a forzar jubilaciones-, una moneda no castigada con devaluaciones que pulverizan las remuneraciones, los aportes y las pensiones, entre otros factores.

Bien por las afiliaciones de financiamiento asistencial, necesarias por injusticias acumuladas, cuales son los casos del seguro social campesino y la reciente incorporación de las trabajadoras del hogar, pero su realización no debe significar minimizar el derecho a los jubilados que han aportado con sus ingresos al financiamiento de sus pensiones, sin tener arte ni parte en manejar las inversiones que usualmente han sido controladas por el Estado, para financiar el gasto público.

¿En el Ecuador, se socializó con los afiliados al IESS y con los jubilados el hecho que el 47,5% de las inversiones del Biess esté en papeles emitidos por el Gobierno central, con plazos entre 15 y 20 años entiendo que con un rendimiento promedio del 7%? En junio del 2014, el Gobierno colocó en el mercado internacional USD 2 000 millones en bonos en el mercado de capitales internacionales, a 10 años, al 7,95% de interés anual. Los USD 700 millones en bonos a cinco años, de marzo del 2015, se colocaron al 10,5% de interés anual.

Verdad que hay grave deterioro de las finanzas públicas. El Estado, el IESS, Petroamazonas siempre encuentran “una razón” para no tramitar pagos o transferencias o para diferirlos. Eso no justifica que entre las soluciones para las finanzas públicas esté privarle de recursos al IESS, ofreciendo que si algún rato el Instituto no tiene recursos, “en forma subsidiaria”, el Estado financiaría las prestaciones de jubilación. Deformación política del viejo dicho “yo te ofrezco, espera quien te dé”, convirtiéndolo en “nosotros te ofrecemos, pero espera que en 12, 15, 20 o 25 años, los que estén en el poder puedan financiar al IESS”.

Ni pensar que salte la camisa de fuerza de la dolarización, para cumplir aquello que el Presidente ha reclamado como posibilidad de eliminar las salvaguardias, “devuélvanme la decisión de devaluar”. Ahí se pulverizarían aportes y pensiones.

lroldos@elcomercio.org