Enrique Echeverría

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Corea del Norte, un país contiguo al muy moderno Corea del Sur, está gobernado por dirigentes comunistas. El actual se llama Kim Jong-un, joven impetuoso y poco amigo de respetar derechos humanos. En el mes de noviembre próximo pasado, hubo una reunión de la Comisión de Asuntos Sociales, Humanitarios y Culturales de la Asamblea General en la que se votó sobre un informe del Consejo de Derechos Humanos respecto a la manera cómo actúan las autoridades del Gobierno de Corea del Norte y se proponía alentar al Consejo de Seguridad a que remita el caso de los derechos humanos en esa Corea, a la Corte Penal Internacional, pues se considera que muchos actos constituyen delitos de lesa humanidad.

El problema tiene para nosotros mayor connotación, porque votamos en contra junto a Cuba, Irán, Bielorrusia, Bolivia, Venezuela, Siria, Rusia y China.

Nuestros diplomáticos adujeron que el borrador de la resolución no es consistente con los principios que Ecuador defiende. Que debería haber una revisión periódica universal, como único mecanismo para examinar las situaciones de los derechos humanos alrededor del mundo.

Delicado asunto este, pero la tesis de que una Comisión de Naciones Unidas no había visitado el país comunista, para constatar la verdad de las denuncias de disidentes, recogidas por respetables agencias internacionales de noticias, como DPA, con sede en Alemania; EFE, de España; y, ANSA, con sede en Italia, no podría atribuirse a una especie de acuerdo para justificar la condena a ese país.

Además de asesinatos, esclavitud, desaparición forzosa, ejecuciones sumarias, torturas, violencia sexual, abortos forzosos, persecución por motivos políticos, religiosos, nacionales o de género, la agencia ANSA recogió y difundió la cruel muerte de Jang Song-thaek, tío del líder supremo Kim Jong-un. La noticia fue reproducida por el diario DailyMail y da cuenta de que el tío fue arrojado a una jaula y comido vivo por una jauría de 120 perros hambrientos, en atroz cumplimiento de la sentencia a la pena capital. Añade que “días atrás, Kim justificó la ejecución de su tío y lo calificó de “escoria”, durante su discurso de año nuevo retransmitido en directo por la televisión pública.

En países donde hay dictaduras atroces, si alguien asiste para verificar la realidad, solo muestran lo que les conviene. ¡Si lo recibe!

¿Acaso tiene sentido que tres agencias internacionales de noticias se hayan puesto de acuerdo para desprestigiar al Gobierno comunista de Corea del Norte? ¿Será justificable dudar de la seriedad de una Comisión de las Naciones Unidas cuyo informe concluye que, en ese país, cometen violaciones graves, en muchos casos considerados delitos de lesa humanidad? Imposible. Recordemos que en Siria, su Presidente no dimite el cargo pese a los miles de muertos en la guerra civil.

eecheverria@elcomercio.org