Milagros Aguirre

De la vista gorda

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0
4 de July de 2013 00:01

A la iniciativa Yasuní-ITT le han dado otro plazo. Ahora, un plazo corto y una nueva comisión para agilitar la recogida de dinero. Uno que otro ofrecimiento más. Uno que otro viajecito más. Uno que otro spot televisivo más. Un chancecito más de ilusión del verde.

Hasta tanto, y para no asustar a ningún posible auspiciante de la propuesta, nos seguimos haciendo los de la vista gorda frente a los muertos en el Yasuní desde hace ya, cuatro meses. Mejor el silencio. Mejor no enterarse. Mejor no saber. También nos hacemos los de la vista gorda frente a la inconsistencia de los límites de la Zona Intangible Tagaeri-Taromenani. Mejor decir que tenemos un lugar intangible, un paraíso intocado, antes que asumir que los incidentes violentos ocurren también fuera de ella y en sus fronteras. Y nos hacemos los de la vista gorda frente al derrame de once mil barriles de petróleo vertidos sobre el río Napo. Mejor creer que el Napo no tiene nada que ver con el Yasuní y convencernos de que el gran río no tiene afluentes y que las aguas contaminadas bajaron hacia el Brasil tan rápido que no quedó ni una huella de la mancha negra que no se pudo contener a tiempo. Y también miramos de reojo las hectáreas de bosque taladas para las instalaciones del bloque 31, vecinito del ITT.

Mejor hacerse de la vista gorda. Y aplaudir el cemento en la selva. Cemento en las casitas de Tiwino y Bataboro con las que nos ponemos todos contentos y felices. Contentos y felices nos ponemos al ver el condominio del milenio que se ha hecho en Pañacocha y que muy pronto se inaugurará con bombos y platillos, aunque no quede espacio ni para las chacras, aunque no haya ni un solo árbol que nos dé sombra en los días calurosos de la selva. Seguramente Pañacocha será gran destino turístico ahora, que se parece más a cualquier conjunto residencial cerrado en algún valle quiteño que a las puertas de la selva, del Cuyabeno, que también era Intangible y del Yasuní que queda en el imaginario colectivo. Mejor hacernos de la vista gorda. A la final, ese parece ser el modelo de desarrollo que nos gusta, la tan mentada "peluconería", lotecitos individuales en lugar de tierras comunitarias, conjuntos habitacionales cerrados, calles de adoquín, casas diminutas unipersonales e igualitas, en lugar de espacios para el ayllu, para la familia ampliada.

No hay vuelta. Ese parece ser el modelo de desarrollo que queremos. Mejor regocijarnos con el asfalto. Y disfrutar de los dineritos petroleros que nos garantizan el verdaderamente Buen Vivir. El Yasuní, poquito a poco, se nos quedará en las imágenes de National Geographic porque, con la mano en el pecho, poco nos gusta el verde selva y más nos gusta el verde billete que viene del petróleo, de la madera, de las minas, de la palma. Mejor hacernos de la vista gorda. Y hablar, todavía, del ITT.