8 de March de 2011 00:00

La violencia subsidiada

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Carlos Alberto Montaner

La Feria del Libro de Buenos Aires, la mayor del ámbito cultural en lengua española, invitó a Mario Vargas Llosa, reciente Premio Nobel de Literatura, a inaugurar el evento el 20 de abril. Inmediatamente, un grupo de intelectuales argentinos, encabezados por el Director de la Biblioteca Nacional, se opuso mediante una carta pública, porque la presencia del escritor peruano “ofende a un gran sector de la cultura argentina”, es decir, a la facción peronista. La presidente argentina, Cristina Fernández, llamó a su fanático defensor para que depusiera esa actitud. Era contraproducente.

Vargas Llosa, cuando vivía D. Néstor, criticó acerbamente al matrimonio Kirchner, especialmente por la manera poco ortodoxa que tenían para multiplicar su patrimonio. El artículo ‘Flor de pareja’ que tanto irritó a los peronistas explicaba cómo este dúo de políticos multiplicó por 10 su fortuna familiar conocida, convirtiéndose en multimillonarios: compraban grandes terrenos al costo (aproximado) de un dólar por metro cuadrado, para venderlos, un año más tarde, a setenta.

Uno de los rasgos del peronismo, y de una parte de la sociedad argentina, es la indiferencia cómplice ante la manifiesta deshonestidad de muchos de sus políticos. No les importa que saqueen el erario público, que reciban cuantiosas coimas o que vulneren medio código penal constantemente. En las elecciones, los candidatos peronistas con ese comportamiento (no todos, afortunadamente) son respaldados por unos electores que no parecen entender que las riquezas de estos ladrones, directa o indirectamente salen del bolsillo de todos los argentinos.

¿Por qué parte del electorado es insensible ante estas violaciones de la ley y de las normas morales? A mi juicio, por tres razones:

• Porque el peronismo introdujo desde hace 70 años, una práctica política clientelista. El militante apoya a cambio de algún privilegio o dádiva. Votan con el estómago, no con el corazón o la cabeza.

• Porque prevalece una actitud cínica hacia el sistema democrático: “Todos los políticos son igualmente corruptos”.

• Porque muchos, tras varias generaciones de anomia continuada, están dispuestos a incumplir las leyes si obtienen algún beneficio. Eso convierte en quimera el ideal de tener una sociedad de ciudadanos responsables colocados bajo la ley.

Aunque, a pedido de la Presidenta, se suspendió el movimiento que pretendía impedir que Mario Vargas Llosa inaugurara la Feria, lo probable es que sectores oficialistas del peronismo, en presencia del novelista, monten un ‘escrache’ -una especie de pogromo- para callar a los conferenciantes o intimidar a quienes desean oírlo.

Argentina es uno de los pocos países del mundo cuyo gobierno subsidia a violentos para que metódicamente destrocen la paz social y crispen las relaciones entre distintas vertientes. Son agentes de la intolerancia tarifada.

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